La ciudad enfrenta desafíos sin precedentes en la gestión de residuos. En una importante zona metropolitana se generan aproximadamente 12,454 toneladas de material residual diariamente. Más de la mitad termina en rellenos sanitarios designados, mientras que alrededor del 13 por ciento se deposita en tiraderos clandestinos. En este contexto, una iniciativa colaborativa demuestra que la acción climática significativa puede surgir del compromiso a nivel de barrio y de redes comunitarias, en lugar de depender únicamente de infraestructuras de gran escala.

El programa “Pacto con la Tierra” representa un esfuerzo integrado de gestión de residuos coordinado por Huerto Roma Verde y La Cuadra A.C., junto con numerosas organizaciones comprometidas con la implementación de principios de economía circular a nivel comunitario. Esta iniciativa reúne a una coalición estratégica que involucra múltiples actores: ciudadanía, organizaciones civiles y entidades del sector privado como ECOCE, Tetra Pak México, Ecolana, Hagamos Composta, PROMESA y SUEMA. Juntos trabajan para atender más de 30 categorías de residuos, con énfasis particular en materiales que actualmente carecen de infraestructura de recolección establecida y valor de mercado.

El objetivo central del programa consiste en convertir materiales descartados en recursos valiosos. Estos insumos pueden regenerar condiciones del suelo, producir composta para uso agrícola y de jardinería, permitir la recuperación de empaques y generar beneficios económicos para las comunidades participantes.

Soluciones climáticas a escala de barrio

“Pacto con la Tierra” aborda la gestión de más del 95 por ciento de los residuos domésticos. Este enfoque integral abarca materiales orgánicos, que constituyen aproximadamente el 50 por ciento de los residuos residenciales totales, junto con una amplia gama de sustancias reciclables. El modelo integra agregación responsable de materiales, educación ambiental, innovación social y sistemas de seguimiento de materiales. La filosofía subyacente enfatiza que la acción climática significativa surge en la escala más accesible: el barrio mismo.

La asociación con ECOCE y Tetra Pak México reviste particular importancia en este marco. Su participación fortalece centros de recolección especializados equipados para procesar materiales complejos, incluidos empaques de plástico flexible y envases de bebidas. Estas sustancias representan una proporción sustancial del flujo de residuos de México pero típicamente se acumulan en rellenos o sitios clandestinos debido a la infraestructura de procesamiento inadecuada.

Según directivos de ECOCE, esta colaboración representa un avance significativo hacia la circularidad de materiales plásticos. El objetivo declarado implica cerrar el ciclo de materiales para plásticos flexibles mediante recolección y procesamiento comunitarios. Los funcionarios enfatizan que el desarrollo sostenible debe incorporar transparencia y participación ciudadana, transformando residuos en oportunidades ambientales y sociales.

Recuperación y regeneración urbana

Más allá de las prácticas convencionales de reciclaje, la iniciativa avanza hacia la recuperación—un proceso que convierte materiales en productos de mayor valor. Los ejemplos incluyen mobiliario urbano, elementos de infraestructura ambiental, suministros educativos y bienes domésticos. Este enfoque busca demostrar que los materiales de desecho pueden convertirse en infraestructura comunitaria mientras se fomentan economías circulares con impacto social medible.

La implementación implica fortalecer las capacidades operacionales de Huerto Roma Verde, incluyendo instalaciones de compostaje, áreas de recepción de materiales y operaciones de vivero. La capacidad de recolección se expande a través de asociaciones con Ecolana, Hagamos Composta y PROMESA. Adicionalmente, un Programa de Educación Ambiental y Acción alienta la participación de residentes en separación de residuos y entrega de materiales.

Sistemas de seguimiento y recompensas comunitarias

El programa introduce un componente innovador: los residentes ahora pueden entender las emisiones de carbono evitadas por cada material que contribuyen a los centros de recolección. Un mecanismo de recompensas permite que los participantes canjeen materiales de residuo por verduras, plantas, composta, talleres educativos y productos de Huerto Roma Verde.

Abordando un desafío global localmente

Datos nacionales indican que México genera más de 7 millones de toneladas de residuos plásticos anualmente, con aproximadamente el 40 por ciento consistiendo en empaques flexibles, entre los materiales más desafiantes para recuperar. Perspectivas de la industria enfatizan construir cadenas de valor inclusivas y colaborativas que expandan infraestructura de reciclaje y mejoren el valor de los materiales.

La iniciativa aspira a convertirse en un modelo replicable que vincule acción climática, desarrollo de economía circular, regeneración urbana y compromiso social. Coordinadores del proyecto enfatizan que el programa aborda la contaminación de residuos a escala de barrio mientras construye cohesión social y apoya mejora ambiental urbana.

La fase piloto comenzó recientemente, con registro formal y lanzamiento del sistema de seguimiento programados para enero de 2026.


El poder del barrio impulsa el “Pacto con la Tierra” de la Ciudad de México para convertir 30 tipos de basura en acción climática

El 15 de noviembre de 2025, una coalición de vecinos, organizaciones sin fines de lucro y empresas lanzó “Pacto con la Tierra” en el corredor Roma-Condesa de la Ciudad de México, comprometiéndose a procesar más de 30 categorías de residuos domésticos y demostrar que la acción climática efectiva puede comenzar en la esquina de la calle en lugar de un relleno sanitario distante.

Concebido por la huerta comunitaria Huerto Roma Verde y la asociación civil La Cuadra A.C., el programa recluta residentes para separar sus residuos, entregarlos en puntos de recolección locales y seguir el carbono que mantienen fuera de la atmósfera. Socios que van desde el grupo de reciclaje ECOCE hasta el gigante del empaque Tetra Pak México, empresas de composta e iniciativas sociales proporcionan la logística y el conocimiento técnico necesarios para convertir desperdicios de cocina en enmiendas de suelo, envases de bebidas en nuevas tablas y plásticos flexibles en bancas.

Los organizadores enmarcan el esfuerzo como una respuesta a escala de barrio a un problema municipal abrumador. La Ciudad de México genera aproximadamente 12,454 toneladas de residuos cada día, más de la mitad de las cuales viaja a rellenos sanitarios mientras que aproximadamente el 13 por ciento se deposita ilegalmente. Al agregar material descartado junto a los hogares de las personas, “Pacto con la Tierra” aspira a interceptar hasta el 95 por ciento del flujo de residuos típico de un hogar, para luego canalizarlo en bucles de economía circular que devuelvan valor a los residentes.

El ADN de la iniciativa

La idea cristalizó después de años de esfuerzos de reciclaje ad hoc liderados por Huerto Roma Verde, una huerta urbana de una hectárea construida en un terreno dañado por el terremoto de 1985. “Seguíamos escuchando que las soluciones climáticas significativas eran demasiado costosas o demasiado complejas”, dice Ana Ruiz, una de las directoras de la huerta. “Sin embargo, observamos a los vecinos cargar bolsas de reciclables clasificados hacia nuestras puertas cada sábado. El material y la motivación ya estaban allí; solo necesitábamos un sistema”.

Ese sistema se convirtió en “Pacto con la Tierra”, presentado formalmente a mediados de noviembre y perfilado por el diario de negocios El Economista como “un modelo de acción climática a nivel barrial” El Economista. El diseño empareja el entusiasmo ciudadano con la capacidad logística de ECOCE, la organización respaldada por la industria que gestiona la recuperación de empaques posconsumo en todo el país, y Tetra Pak México, cuyos envases de bebidas han presentado historicamente un desafío para el reciclaje.

Un reporte complementario en el medio de estilo de vida Luxury Style Central detalla cómo los socios planean manejar “más de 30 tipos de residuos” bajo un mismo techo, desde desperdicios de comida y restos de café hasta sobres multicapa y charolas de poliestireno Luxury Style Central. La amplitud es deliberada: los organizadores señalan que los residentes son más propensos a participar si pueden dejar todo en un solo lugar en lugar de adivinar qué acepta cada reciclador.

Cómo funciona el esquema

Los hogares reciben una guía codificada por colores que explica qué artículos pertenecen a qué contenedor. La materia orgánica, aproximadamente la mitad de los residuos residenciales de la ciudad, se recolecta tres veces por semana y se transporta a pocas cuadras a la estación de compostaje expandida de Huerto Roma Verde. Allí, los microorganismos convierten cáscaras y sobras en humus rico que alimenta las camas de vegetales y el vivero de árboles jóvenes de la huerta.

Los reciclables siguen una ruta diferente. Las botellas de PET transparentes, latas de aluminio y vidrio se empacan para recicladores convencionales. Los envases Tetra Pak se trituran y se separan en fibra de papel y capas de polietileno-aluminio, que los socios recuperan para transformarlas en hojas para techos y escritorios escolares. Las películas y sobres, históricamente no reciclables, se peletizdan y se moldean en mobiliario urbano como bancas de parques y asientos de paradas de autobús. Los residentes pueden rastrear dónde termina cada kilo a través de un panel en línea que calcula emisiones evitadas y ahorros de agua.

A cambio, los participantes ganan “Eco-Puntos” canjeables por kits de plántulas, talleres de cocina o una bolsa de productos frescos de la huerta. Las familias sin acceso a internet reciben vales impresos que se cuentan por voluntarios durante ferias comunitarias mensuales.

Por qué se unieron las empresas

Para los socios corporativos, el pacto ofrece un laboratorio viviente. El director de economía circular de ECOCE, Luis Torres, califica el modelo de barrio como un caso de prueba para “cerrar el ciclo de plásticos flexibles en la vida real, no solo en papel”. Al codesarrollar esquemas de recolección con vecinos, el grupo espera aprender qué incentivos—dinero en efectivo, cupones u orgullo comunitario—impulsan las tasas de recuperación más altas. Tetra Pak, mientras tanto, busca demostración de que los envases de bebidas pueden lograr captura alta incluso sin recolección en acera, fortaleciendo su argumento de que el contenedor multicapa debe contar como “reciclable” bajo la legislación mexicana pendiente.

Las empresas financian infraestructura de clasificación, costos de transporte y materiales educativos. A cambio, aseguran una fuente estable de empaque usado y datos que los reguladores cada vez más demandan.

Resultados tempranos y próximos pasos

Aunque la plataforma oficial de seguimiento se abre en enero de 2026, un piloto suave se ejecutó durante ocho semanas en el otoño. Según registros internos compartidos con residentes en una asamblea comunitaria, el piloto recolectó 12 toneladas de materia orgánica, 1.1 toneladas de película de polietileno y 900 kilogramos de Tetra Pak. La composta se curó a tiempo para fertilizar plantaciones estacionales, mientras que la película plástica se transformó en 40 bancas para parques que ahora salpican los camellones a lo largo de la Avenida Álvaro Obregón.

Los organizadores han establecido un objetivo del primer año de desviar 400 toneladas de residuos del relleno sanitario, equivalente a aproximadamente 920 toneladas de emisiones de CO₂ según factores de conversión estándar. También planean reclutar 12 cuadras más e instalar un segundo centro de recepción de materiales cerca del mercado Medellín para capturar residuos generados por puestos de comida.

¿Una plantilla para replicación?

México en conjunto produce más de siete millones de toneladas de plástico al año, el 40 por ciento de las cuales es empaque flexible que rara vez encuentra su camino hacia plantas de reciclaje. Los defensores argumentan que pequeños centros distribuidos como “Pacto con la Tierra” pueden complementar grandes plantas de clasificación municipales al abordar la fracción de bajo valor cerca de su fuente. También tejen el tejido social: los vecinos conversan mientras entregan desperdicios, los voluntarios enseñan a los niños a germinar semillas, y los artesanos locales elaboran joyas a partir de metales recuperados.

Sin embargo, el escalamiento sigue siendo un desafío. Los proyectos comunitarios dependen de voluntarios cuya energía puede disminuir. Las autoridades municipales deben armonizar normas de zonificación para que las microfacilidades puedan operar legalmente, y los recolectores de residuos necesitan incentivos para cooperar en lugar de proteger su territorio.

Los coordinadores del programa señalan que una carta de gobernanza, actualmente en borrador, especificará roles y responsabilidades. También están cortejando pequeñas cadenas de tiendas para que sirvan como nodos satélite de entrega, reduciendo así la distancia que los residentes viajan con materia orgánica pesada.

Implicaciones más amplias (análisis)

Si el modelo persiste, podría influir en cómo las megaciudades latinoamericanas diseñan políticas de residuos. Al demostrar flujos rastreables para materiales notoriamente difíciles de reciclar, el proyecto suministra evidencia de que las reglas de responsabilidad extendida del productor pueden funcionar a nivel hiperlocal. Los municipios, a su vez, podrían canalizar subsidios hacia centros de barrio en lugar de invertir únicamente en incineradores centralizados costosos o rellenos sanitarios.

La socióloga ambiental Claudia Maldonado observa que tales experimentos distribuyen agencia: “Las personas dejan de verse a sí mismas como consumidoras pasivas de servicios municipales y comienzan a actuar como comanejadores del metabolismo urbano”. Advierte, sin embargo, que la verdadera circularidad depende de la demanda de mercado de materiales recuperados; las bancas de parques y la composta absorben solo cierto volumen.

Por ahora, los organizadores se regocijan en pequeños triunfos: un

Fuentes

  • https://www.eleconomista.com.mx/arteseideas/pacto-tierra-modelo-accion-climatica-nivel-barrial-20251115-786799.html
  • https://luxurystylecentral.com/pacto-con-la-tierra-un-programa-de-sustentabilidad-de-barrio-impulsado-huerto-roma-verde-y-la-cuadra-a-c/