Rambal S.A.S. BIC, productora santandereana de sistemas de refrigeración industrial y empaques flexibles, obtuvo certificación de carbono neutro en Colombia tras un proceso técnico de tres años que simplificó sus operaciones, introdujo energías renovables y cuantificó cada fuente de emisiones de gases de efecto invernadero.
El hito, confirmado este mes en la sede de la empresa en Girón, posiciona a Rambal entre un creciente grupo de fabricantes colombianos que transforman ambición climática en resultados verificables. Revelaciones recientes muestran que el conglomerado alimentario Manuelita redujo sus emisiones de alcance 1 y 2 en 6 por ciento en sus plataformas de caña de azúcar y palma durante 2024, mientras que reportes corporales compilados por Portafolio indican que durante 2023, empresas privadas en Colombia canalizaron más capital a programas ambientales que a iniciativas sociales por primera vez en años. En conjunto, estos desarrollos subrayan cómo la descarbonización ha pasado de la retórica a la ejecución en múltiples segmentos industriales.
El camino de Rambal hacia la certificación comenzó en 2021 con un inventario completo de gases de efecto invernadero. Los ingenieros mapearon emisiones procedentes del consumo energético, procesos industriales y logística, luego rediseñaron flujos de trabajo para eliminar desperdicios, cambiar a maquinaria más eficiente y migrar de electricidad basada en combustibles fósiles a energías renovables. La empresa también implementó sistemas de dosificación avanzados que reducen material crudo excedente durante el empaque y se ha comprometido a disminuir la producción total de gases de efecto invernadero en 20 por ciento para 2040.
La verificación llega en un momento de acción climática más amplia en las juntas directivas colombianas. Manuelita, uno de los grupos agroindustriales emblemáticos del país, reportó una reducción año tras año de 6 por ciento en emisiones de alcance 1 y 2 en su informe de sostenibilidad 2023–2024, atribuyendo las ganancias a eficiencia energética y optimización de procesos en sus plataformas de azúcar y palma Portafolio. Mientras tanto, una revisión separada de Portafolio sobre el gasto corporativo encontró que las inversiones ambientales superaron las sociales en 2023, señalando un pivote estratégico hacia el clima y la gestión de recursos en el sector privado Portafolio.
Cómo Rambal lo logró
El proceso de certificación de Rambal requirió auditoría externa, evaluaciones de ciclo de vida y adquisición de certificados de energías renovables para compensar emisiones residuales. Betcy Caicedo, gerente general, describió la decisión como “una opción organizacional deliberada demostrada a través de acciones concretas más que de posicionamiento retórico”.
Central en esas acciones está un conjunto de paneles solares instalados sobre el piso de producción de la empresa. Activado a principios de 2025, el sistema fotovoltaico generó más de 28.000 kilovatios-hora de electricidad limpia en sus primeros ocho meses, evitando que aproximadamente 17 toneladas de dióxido de carbono ingresaran a la atmósfera y reduciendo costos de energía en aproximadamente 20 millones de pesos.
Las mejoras tecnológicas complementan el despliegue de energías renovables. Los sistemas de dosificación recién diseñados permiten a Rambal entregar la cantidad exacta de refrigerante y resina de empaque requerida para cada lote, un cambio que se espera reduzca el uso de plástico en 16 por ciento para 2026 sin sacrificar el desempeño. Las líneas de refrigeración fueron rediseñadas para valores de coeficiente de desempeño más altos, reduciendo el consumo de electricidad por unidad de enfriamiento entregado.
Caicedo explicó que la hoja de ruta a largo plazo de Rambal aborda emisiones en múltiples frentes: transición energética, diseño ecológico, optimización de logística y modernización de plantas. “Avanzamos siguiendo un plan estructurado que nos posiciona para una reducción de 20 por ciento para 2040”, señaló.
Una tendencia industrial más amplia
La experiencia de la empresa refleja un patrón más amplio en la industria colombiana, donde las métricas ambientales están cada vez más integradas en la planificación estratégica. Fabricantes que van desde metales hasta procesamiento de alimentos han comenzado a publicar inventarios de gases de efecto invernadero, adoptar objetivos basados en ciencia y vincular la remuneración ejecutiva a indicadores clave de desempeño en sostenibilidad.
La reducción de emisiones de 6 por ciento de Manuelita, por ejemplo, resultó de cambios focalizados como mejoras en eficiencia de calderas en sus complejos azucareros y sistemas mejorados de residuos a energía en instalaciones de palma. El informe más reciente del grupo también detalla programas expandidos de carbono en suelo y ensayos de agricultura de precisión, reforzando su mensaje de que la eficiencia operacional y la administración climática pueden coincidir.
A nivel agregado, el análisis de Portafolio sobre patrones de gasto de 2023 muestra que empresas colombianas canalizaron más recursos hacia líneas ambientales—eficiencia energética, pilotos de economía circular, conservación de biodiversidad—que hacia proyectos tradicionales de filantropía o responsabilidad social. Analistas citados en el diario señalan que marcos de divulgación más rigurosos, incentivos de finanzas verdes y presiones de mercados exportadores están impulsando a las empresas a priorizar resultados ambientales medibles.
Ventajas económicas y competitivas
Más allá del imperativo climático, el caso de Rambal demuestra dividendos comerciales tangibles. Facturas de electricidad más bajas del nuevo conjunto solar se suman directamente a los márgenes operacionales, mientras que ahorros de material de procesos de dosificación refinados mejoran el costo por unidad y reducen la exposición a precios volátiles de resina. La neutralidad de carbono, verificada por auditores de terceros, también fortalece las credenciales de la empresa con multinacionales que cuentan con objetivos explícitos de descarbonización de cadena de suministro.
Expertos del sector argumentan que tales cambios ayudan a blindar fabricantes colombianos contra el próximo Mecanismo de Ajuste de Carbono en Frontera de la Unión Europea y medidas comerciales similares en otros lugares. Empresas que pueden documentar huellas de carbono bajas no solo evitan aranceles potenciales sino que ganan estatus de proveedor preferido en mercados sensibles al clima.
Limitaciones y próximos pasos
Sin embargo, alcanzar la neutralidad no es un punto final. Rambal necesitará mantener inventarios anuales, validar generación de energía renovable y, con el tiempo, reemplazar compensaciones con reducciones más profundas dentro de la empresa. La experiencia de Manuelita ofrece una hoja de ruta: inversiones continuas en eficiencia de procesos, energías renovables en sitio y agricultura regenerativa pueden entregar recortes año tras año sin excesiva dependencia de certificados.
Marcos de política pueden acelerar la tendencia. La Contribución Determinada a Nivel Nacional actualizada de Colombia bajo el Acuerdo de París compromete al país a una reducción de 51 por ciento en emisiones de gases de efecto invernadero para 2030 versus proyecciones de tendencia actual. Aunque Rambal, Manuelita y otros pioneros actúan voluntariamente, futuras regulaciones podrían establecer límites sectoriales vinculantes, elevando las apuestas para rezagados.
Análisis: qué significa para la industria colombiana
La confluencia de la certificación de Rambal, el progreso de Manuelita y la redirección de capital corporativo hacia programas ambientales sugiere que la sostenibilidad se ha trasladado de una narrativa de marketing a una variable competitiva central. Aproximadamente cuatro quintos de las revelaciones corporales actuales giran alrededor de datos duros—intensidad energética, alcances de emisión, desviación de residuos—mientras que métricas sociales más blandas, aunque siguen siendo relevantes, ocupan menos espacio presupuestario que antes.
El sector industrial colombiano por tanto parece estar siguiendo el denominado “bucle de eficiencia”: las empresas reducen el uso de recursos para disminuir costos, alcanzar cumplimiento regulatorio y satisfacer demanda de clientes por productos más verdes, lo que a su vez abre mercados premium y justifica inversión adicional. Si el bucle continúa, la descarbonización podría evolucionar de un centro de costo a un motor de ganancias, particularmente para empresas ágiles en actualizar tecnología y asegurar energía renovable.
Dicho esto, el progreso sostenido requerirá escalar tales iniciativas más allá de los adoptantes tempranos. Las pequeñas y medianas empresas limitadas por capital pueden necesitar incentivos fiscales o líneas de crédito verde para financiar transiciones similares. El monitoreo transparente y los reportes estandarizados también pueden prevenir “lavado verde” y asegurar la credibilidad de reducciones afirmadas.
Por ahora, la certificación de Rambal sirve como punto de prueba tangible: un fabricante de tamaño medio en Santander puede cuantificar sus emisiones, invertir en energía limpia, rediseñar sus productos y emerger tanto más eficiente como más competitivo. Combinado con las reducciones en todo el sector de Manuelita y el incremento más amplio en gasto ambiental, el logro insinúa un panorama industrial donde las métricas de carbono se sientan junto a medidas tradicionales de productividad y rentabilidad.
Fuentes
- https://www.portafolio.co/sostenibilidad/empresa-manuelita-revela-su-informe-de-sostenibilidad-2023-2024-633227
- https://www.portafolio.co/sostenibilidad/empresas-aumentaron-inversiones-en-medioambiente-durante-2023-609422
