La FDA advierte riesgos de asfixia, laceraciones internas y bloqueos gastrointestinales. Hasta la fecha del retiro, no se habían reportado enfermedades ni lesiones en animales

Enfoque de decision

El 2 de julio de 2026, Mars Petcare US emitió un retiro voluntario de dos lotes de Pedigree High Protein Chopped Chicken & Duck Flavor en lata de 374 gramos. Según la empresa y la FDA, los productos habían sido rechazados por los controles internos de calidad y enviados a destrucción, pero fueron desviados de forma fraudulenta hacia el mercado minorista de Estados Unidos. La señal operativa para compradores de empaques no está en el retiro en sí, sino en tres capas que el caso expone: las fuentes documentadas de contaminación por plástico incluyen materiales de empaque; la detección de fragmentos plásticos en línea de producción sigue siendo un punto ciego técnico; y la cadena de gestión de lotes rechazados raramente tiene el mismo nivel de trazabilidad que la cadena productiva.

Resumen en 90 segundos

En los últimos días, mars Petcare retiró dos lotes de lata de 374 gramos de alimento para perros por presencia de fragmentos de metal y plástico. Los productos habían sido descartados internamente y enviados a un proveedor externo para destrucción, pero según la empresa fueron desviados fraudulentamente antes de llegar a los estantes. La FDA advierte riesgos de asfixia, laceraciones internas y bloqueos gastrointestinales. Hasta la fecha del retiro, no se habían reportado enfermedades ni lesiones en animales.

Que esta pasando realmente?

El mecanismo de control de Mars identificó el problema antes del despacho: los lotes 613C3KKCFC y 613C1KKCFC no superaron los estándares internos de la compañía y fueron enviados a destrucción. La falla ocurrió después de ese punto. La trazabilidad se rompió en la cadena de disposición y el producto llegó a canales minoristas que no debían recibirlo. Mars informó que trabaja con las autoridades federales para determinar cómo ocurrió el desvío.

Esto no es una anomalía aislada del sector. Un estudio publicado en septiembre de 2023 en la revista Heliyon —citado en la cobertura periodística del caso— identifica el plástico como el material extraño más difícil de detectar en alimentos, precisamente porque su baja densidad lo hace resistente a métodos estándar como imanes y algunos sistemas de rayos X. Lo que concierne directamente a esta audiencia: el mismo estudio señala que los fragmentos plásticos pueden ingresar al producto terminado desde cintas transportadoras, herramientas manuales, equipos dañados y materiales de empaque, y advierte que “algunos materiales extraños inevitablemente evaden los distintos métodos de remoción y llegan al producto terminado.” El metal, por su parte, suele ingresar por fallas en tamices o desgaste de equipos.

Para un comprador que provee empaques a líneas de producción de alimentos o pet food, esa secuencia importa: si el material de empaque es una fuente documentada de fragmentos plásticos en el producto terminado, los protocolos de auditoría a proveedores de empaque tienen consecuencias directas sobre el riesgo de retiro del cliente final.

Por que importa para Compradores de Empaques

El caso activa tres presiones específicas sobre la operación de compra.

La primera es la especificación de materiales en contacto. Si los materiales de empaque son una fuente documentada de contaminación plástica, los programas de auditoría para films flexibles, preformas rígidas o etiquetas usados en contacto directo con alimentos necesitan contemplar riesgo de fragmentación. Esto es particularmente relevante en líneas de alta velocidad donde la fricción sobre films o cierres puede generar partículas no visibles.

La segunda es la gestión de lotes rechazados. El caso Mars ilustra que el mayor punto de vulnerabilidad no fue la producción sino el destino del material descartado. Los compradores de empaques que gestionan stock no conforme, sobrantes de campaña o lotes fuera de especificación a través de terceros de destrucción deberían revisar si sus contratos incluyen trazabilidad documentada, certificado de destrucción auditado y cláusulas de responsabilidad por desvíos hacia canales de comercialización.

La tercera es la detectabilidad como parámetro técnico. Dado que el plástico es más difícil de rastrear que el metal, los fabricantes de alimentos están bajo presión creciente para implementar sistemas de mayor sensibilidad. Eso puede traducirse en requerimientos más exigentes sobre propiedades físicas de los materiales de empaque: tolerancias dimensionales, densidad y características que permitan identificarlos en caso de fragmentación durante el proceso.

Perspectiva a futuro

Si el caso Mars genera escrutinio regulatorio adicional en el sector pet food o en alimentos en general, es razonable anticipar tres movimientos. Los fabricantes de alimentos podrían endurecer sus protocolos de auditoría a proveedores de empaque primario, priorizando aquellos con mayor riesgo de fragmentación en línea. Las especificaciones técnicas de los materiales podrían incorporar —o hacer más explícitos— parámetros de detectabilidad que hoy no están normalizados en los pliegos de compra. Y los contratos de destrucción de lotes rechazados, tanto de producto terminado como de empaque no conforme, podrían requerir estándares de trazabilidad más estrictos, elevando los costos asociados a la gestión de no conformidades con proveedores de empaque.

Ninguno de estos movimientos es inminente ni inevitable. Dependen de cómo evolucione la investigación federal y de si la industria toma el caso como precedente de alcance más amplio.

Lo que aun es incierto

Hay al menos tres preguntas abiertas que cambian la lectura. Primera: ¿el origen exacto de los fragmentos fue el empaque de la lata, el proceso de llenado, o los equipos de línea? La fuente puntual de contaminación no ha sido confirmada públicamente. Segunda: ¿qué volumen de los lotes afectados llegó efectivamente al consumidor final y a través de qué canales? La escala real del evento no está determinada. Tercera: ¿la investigación federal identificará al proveedor de destrucción y derivará en cambios normativos sobre cadenas de disposición de producto rechazado?

Sin esas confirmaciones, el caso es una señal de riesgo sistémico con origen aún no atribuido, no un hecho con responsable identificado.

Una pregunta para tu equipo

¿Tu contrato con los proveedores de destrucción de empaques no conformes incluye certificación de destrucción auditada y una cláusula explícita de responsabilidad por desvío hacia canales de venta?


Fuentes

  • Infobae — Retiran dos lotes de alimento enlatado para perros por presencia de metal y plástico (Link)