Szabó fue claro en que las inversiones de aproximadamente US$10,000 millones por planta superan la escala del país
Enfoque de decisión
El presidente ejecutivo de Zona Franca Industrial Las Américas, Bela Szabó, declaró públicamente que República Dominicana está posicionando sus zonas francas para atraer operaciones de ensamblaje, prueba y empaque de semiconductores —conocidas en la industria como ATP. La declaración fue hecha en un encuentro con medios en las instalaciones del parque y representa la primera articulación explícita de una estrategia sectorial hacia esta área. Para compradores de empaques con operaciones o proveedores en la cuenca del Caribe, la señal operativa no está en los chips: está en lo que la escalada tecnológica de estas zonas hace al ecosistema de manufactura que rodea sus propias cadenas de suministro.
Resumen en 90 segundos
Esta semana, república Dominicana no aspira a fabricar chips. Szabó fue claro en que las inversiones de aproximadamente US$10,000 millones por planta superan la escala del país. La apuesta está en el eslabón final: ensamblaje, prueba y empaque, donde ya existe infraestructura y talento derivado del sector de dispositivos médicos y electrónica instalados en las zonas francas. Hay empresas interesadas en este segmento, aunque el ejecutivo confirmó que no existen negociaciones activas.
¿Qué está pasando realmente?
La lógica detrás del movimiento es técnicamente coherente: el empaque de semiconductores —no el empaque de consumo, sino el encapsulado de chips para protección y conexión eléctrica— comparte características operativas con la manufactura médica y electrónica ya instalada en el país. Procesos de sala limpia, control de partículas, tolerancias de precisión y protocolos de trazabilidad son denominadores comunes entre ambos sectores. Szabó lo describió como “un paso natural participar en esa parte de la cadena.”
Las zonas francas dominicanas han seguido una trayectoria de sofisticación progresiva: primero textiles, luego dispositivos médicos, ahora ATP de semiconductores. Esa trayectoria no es neutral para quienes compran empaques manufacturados en la región o evalúan al país como plataforma de producción. Un ecosistema de manufactura que escala tecnológicamente transforma la estructura de costos laborales, la disponibilidad de talento técnico y las prioridades de inversión de los operadores de parques industriales. Lo que hoy es una declaración de intención estratégica podría ser, en el mediano plazo, un reconfigurador de la oferta manufacturera regional.
¿Por qué importa para Compradores de Empaques?
El impacto más directo no es en la compra de empaques de semiconductores —ese es un mercado técnico especializado, separado del empaque de consumo, farmacéutico o de alimentos. El impacto se distribuye en tres vectores operativos pertinentes para compradores con presencia o proveedores en la región.
Competencia por capacidad instalada. Si las zonas francas priorizan atraer operaciones ATP de alta tecnología, la asignación de espacio industrial, energía y mano de obra calificada podría tensionarse. Proveedores de empaque que operan en las mismas zonas podrían enfrentar presión sobre sus condiciones de expansión. Este no es un riesgo inmediato —el propio Szabó confirmó que no hay negociaciones en curso— pero es un vector de mediano plazo que merece seguimiento activo.
Señal de nearshoring. La apuesta dominicana por ATP no ocurre en el vacío: es parte de una reconfiguración más amplia de cadenas de suministro hacia manufactura cercana a Estados Unidos. Esa misma lógica que atrae inversión en semiconductores aplica a proveedores de empaques que buscan diversificar geografía o acortar tiempos de tránsito. La infraestructura de zonas francas que hoy se fortalece para semiconductores puede servir también como ancla para operaciones de empaque de mayor valor agregado en otros sectores.
Evolución del perfil de talento. La incorporación de operaciones ATP elevaría la demanda local de perfiles técnicos especializados. Para fabricantes de empaques que compiten por el mismo talento en mercados laborales regionales ajustados, esa presión adicional sobre la oferta de técnicos calificados es un factor que vale monitorear conforme avancen las negociaciones —si llegan a materializarse.
Fuentes
- Com — RD apunta al ensamblaje y prueba de semiconductores (Link)
