La Ciudad de México enfrenta un desafío creciente de gestión de residuos. En respuesta, el programa impulsado por ciudadanos “Pacto con la Tierra” lanza un piloto este mes que moviliza voluntarios de barrio, empresas privadas y organizaciones ambientales para desviar más del 95% de los residuos domésticos de los rellenos sanitarios a principios de 2026. Coordinado desde el centro agroecológico urbano Huerto Roma Verde, la iniciativa combina recolección puerta a puerta, compostaje in situ y una aplicación de trazabilidad que recompensa a los residentes con productos frescos, talleres y bienes reciclados por cada kilogramo de residuos que separan.
Concebida por el colectivo comunitario La Cuadra A.C. y una coalición creciente que ahora incluye ECOCE, Tetra Pak México, Ecolana, Hagamos Composta, PROMESA y SUEMA, el pacto busca demostrar que la acción climática puede arraigarse en la cooperación a nivel de barrio en lugar de depender de mandatos de arriba hacia abajo. Los organizadores sostienen que involucrar a los vecinos —en lugar de tratarlos como generadores pasivos de basura— crea el tejido social necesario para transformar el flujo de residuos de la ciudad.
La Ciudad de México genera aproximadamente 12,454 toneladas de basura diarias, según datos municipales, con más de la mitad aún enviada a rellenos sanitarios y alrededor del 13% depositada ilegalmente. A nivel nacional, se estima que se generan siete millones de toneladas de residuos plásticos anualmente, el 40% de los cuales corresponde a plásticos flexibles difíciles de reciclar. En este contexto, “Pacto con la Tierra” se posiciona como un modelo replicable para municipios que luchan contra rellenos sanitarios desbordados y emisiones de gases de efecto invernadero vinculadas a la descomposición de materia orgánica.
Objetivos y mecanismos del programa
Los diseñadores del pacto se han fijado el objetivo de “atender más del 95% de los residuos domésticos” en toda la Ciudad de México mediante la ampliación de sitios de recolección, la instalación de centros de recepción comunitarios para más de 30 tipos de materiales y el fortalecimiento de la educación pública sobre prácticas de separación Ambiente Plástico. El esfuerzo se sustenta en cuatro pilares:
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Recolección responsable: Las organizaciones asociadas despliegan camiones, puntos de recolección y carretas de bicicleta para recopilar materia orgánica, reciclables y residuos descuidados, como plásticos flexibles multicapa y envases de bebidas.
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Educación ambiental: Talleres y campañas en redes sociales enseñan a los residentes cómo separar correctamente los materiales y por qué es importante para la mitigación del cambio climático.
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Innovación social: Un sistema de recompensas gamificado permite a los participantes intercambiar residuos debidamente separados por vegetales, plantas, bonos de compost o sesiones de capacitación en Huerto Roma Verde.
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Trazabilidad: Una plataforma digital cuantifica las emisiones de carbono evitadas por cada contribución y rastrea dónde terminan los materiales recuperados, ya sea en pilas de compost, plantas de reciclaje o talleres de “superciclo” que transforman la basura en productos de mayor valor, como mobiliario urbano.
La transformación de “residuos en recursos comunitarios” es tan importante como alcanzar las metas de desviación. Al reforzar la infraestructura de recolección e integrar la alfabetización ambiental en la cultura local, el pacto tiene como objetivo “fortalecer el tejido social mientras cierra ciclos materiales” El Economista.
Actores y sus funciones
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Huerto Roma Verde: El huerto comunitario al aire libre ubicado en Colonia Roma Sur alberga módulos de compostaje, viveros de plántulas y un patio de recepción de materiales. Su fundador, Francisco Ayala, afirma que el éxito visible del huerto persuade a los habitantes de la ciudad de que la “economía regenerativa” puede florecer en espacios urbanos densos.
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ECOCE: La asociación de recuperación de envases contribuye con experiencia en logística para plásticos y establece centros de acopio dedicados a películas flexibles, una fracción de residuos frecuentemente considerada sin valor.
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Tetra Pak México: El fabricante de envases de cartón suministra equipo de empacado y coordina el reciclaje posterior para transformar envases compuestos en láminas de techo y materiales escolares.
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Hagamos Composta y PROMESA: Estas empresas sociales recopilan materia orgánica de hogares y restaurantes, convirtiendo residuos de alimentos en compost nutritivo que se vende a residentes o se utiliza para fertilizar huertos urbanos.
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SUEMA: La empresa de ingeniería diseña el software que asignará equivalentes de crédito de carbono a las familias participantes, permitiéndoles visualizar beneficios climáticos en tiempo real.
Cronograma y planes de expansión
Los organizadores comenzaron a reclutar voluntarios y mapear flujos de residuos en septiembre de 2025. El primer registro a nivel de barrio tuvo lugar el 10 de noviembre, y las rutas de recolección semanal comenzaron dos días después. Las características completas de trazabilidad —que permiten a los residentes escanear códigos QR en cada depósito— están programadas para enero de 2026, coincidiendo con el impulso más amplio de la ciudad por modernizar sus regulaciones de residuos sólidos.
Para mediados de 2026, la coalición tiene la intención de:
- Procesar el 50% de los residuos orgánicos in situ a través de unidades de compostaje mejoradas en Huerto Roma Verde y huertos comunitarios satélite.
- Recuperar 30 flujos diferentes de reciclables, que van desde botellas de PET y latas de aluminio hasta envoltorios de aperitivos multicapa y cápsulas de café.
- Instalar al menos cinco centros comunitarios de recolección adicionales en delegaciones como Iztapalapa, Cuauhtémoc y Coyoacán.
- Documentar una tasa de desviación del 95% para hogares inscritos en el portal de datos del programa, validada por boletos de peso y auditorías de terceros.
Por qué enfocarse en plásticos flexibles
Los plásticos flexibles —la película delgada que se encuentra en bolsas de papas fritas, bolsas de alimentos congelados y productos similares— representan el 40% de los residuos plásticos de México pero rara vez se reciclan porque mezclan polímeros y carecen de valor de mercado. Adrián Velasco de ECOCE sostiene que el modelo de participación ciudadana del pacto puede “cerrar el ciclo de vida” de tales materiales agregando volúmenes suficientes para justificar el procesamiento especializado. Alfredo Román de Tetra Pak añade que una “cadena de valor inclusiva y colaborativa” convierte la basura en materia prima para nuevos productos, generando empleos locales en trituración, lavado y peletizado.
Dividendos económicos y sociales
Aunque el objetivo inmediato es ambiental, el pacto tiene una dimensión de empresa social incorporada. Los organizadores proyectan que los productos del “superciclo” —bancos, macetas, farolas— se instalarán nuevamente en los barrios que suministraron los residuos, creando un ciclo tangible que los residentes pueden apreciar. Los ingresos de la venta de compost excedente y pellets de plástico reciclado sustentarán los costos de recolección y financiarán talleres educativos adicionales.
Las primeras evidencias anecdóticas apuntan a una participación cívica creciente: los residentes que históricamente desconfiaban de los servicios municipales reportan sentirse empoderados por el sistema de seguimiento transparente y la oportunidad de intercambiar residuos por vegetales. Si la participación continúa aumentando, Huerto Roma Verde espera duplicar su cuerpo de voluntarios a 400 personas para el próximo verano.
Posición del gobierno
Aunque el programa está diseñado de forma participativa, funcionarios municipales han expresado un optimismo cauteloso. En conversaciones informales con la coalición, la Secretaría del Medio Ambiente de la Ciudad de México (SEDEMA) ha señalado interés en integrar los datos de trazabilidad en sus propios paneles de información. Sin embargo, cualquier asociación formal dependerá de las métricas de desempeño del piloto que vencen en marzo de 2026.
Análisis: impacto potencial y limitaciones
El pacto surge en un momento en que muchas megaciudades latinoamericanas luchan contra rellenos sanitarios cada vez más grandes y la resistencia comunitaria a la incineración. Al priorizar la agencia de los vecinos, “Pacto con la Tierra” refleja estudios de caso globales —como distritos de residuo cero en Seúl o clusters de compostaje comunitario en Nueva York— pero los adapta a las realidades de la economía informal mexicana. Su éxito probablemente dependerá de dos factores:
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Demanda de mercado para plásticos de bajo valor. A menos que se concreten acuerdos de compra para pellets de películas flexibles, la viabilidad financiera de recopilar estos materiales a escala podría tambalearse una vez que cese el financiamiento filantrópico inicial.
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Alineación institucional. El entusiasmo participativo puede meseta sin la armonización a nivel municipal de directrices de separación y cronogramas regulares de servicio.
Si esos obstáculos se resuelven, la iniciativa podría influir en futuras revisiones de la ley de economía circular de la Ciudad de México y demostrar que la mitigación del cambio climático no necesita esperar reformas federales de gran alcance. Por ahora, los organizadores esperan que un sistema de recompensas transparente y mejoras visibles en los barrios —desde calles más limpias hasta nuevos bancos públicos— mantengan a los residentes comprometidos el tiempo suficiente para inclinar la jerarquía de residuos hacia la reducción y reutilización.
Fuentes
- https://ambienteplastico.com/pacto-con-la-tierra-economia-circular-manejo-integral-residuos/
- https://www.eleconomista.com.mx/arteseideas/pacto-tierra-modelo-accion-climatica-nivel-barrial-20251115-786799.html
