Los sustratos —films flexibles para papas fritas y chocolatinas, laminados para café, cartón para galletas— permanecieron iguales
Enfoque de decisión
Grupo Nutresa ejecutó una intervención temporal de empaques en aproximadamente 30 millones de unidades de 17 productos representativos —Jet, Colcafé, Doria, Zenú y otras marcas— reemplazando logotipos por mensajes de optimismo dentro de la campaña “El Sabor de Creer”. La composición del producto y las especificaciones de material no cambiaron. Lo que sí cambió fue todo lo demás: líneas de producción, sincronización logística y distribución comercial a escala nacional. Para un comprador de empaques, la pregunta no es si la campaña funciona mercadológicamente, sino qué fricción operativa generó y si el proceso de control de cambios fue proporcional al riesgo real.
Resumen en 90 segundos
Ahora, grupo Nutresa lanzó en abril de 2026 una modificación temporal de empaques en 17 productos de consumo masivo, llegando a más de 400.000 puntos de venta en Colombia. El cambio fue exclusivamente gráfico: logos sustituidos por frases motivacionales sin alteración de sustratos ni composición del producto. La operación requirió ajustes en líneas de producción y coordinación logística a escala nacional. La campaña se complementó con un componente audiovisual protagonizado por J Balvin.
¿Qué está pasando realmente?
La campaña “El Sabor de Creer” convierte el empaque en canal de comunicación de marca, no en vehículo de información de producto. Esto no es nuevo en FMCG, pero la escala colombiana es inusual: 30 millones de unidades a través de 17 SKUs distintos implican corridas de producción diferenciadas, gestión de inventario con dos versiones de arte simultáneas y una ventana de tiempo acotada antes de que el producto con empaque especial salga de circulación.
Nutresa confirmó que no hubo cambios en la composición ni en la calidad del producto. Los sustratos —films flexibles para papas fritas y chocolatinas, laminados para café, cartón para galletas— permanecieron iguales. El cambio operativo recayó íntegramente en la capa gráfica y en la cadena de producción-distribución. Según información reportada, la intervención implicó ajustes relevantes en líneas de producción y una coordinación logística y comercial específica para sincronizar la distribución, aunque la fuente no detalla el volumen de desperdicio generado ni el manejo de materiales de empaque sobrantes con el arte anterior.
¿Por qué importa para Compradores de Empaques?
A 30 millones de unidades y 17 productos, el volumen total justifica una corrida dedicada. Sin embargo, la complejidad operativa escala con cada SKU adicional: cada variante requiere su propia prueba de arte, aprobación de calidad, verificación de código de barras y —en mercados con regulación de etiquetado— validación regulatoria. Cuando el proceso de change control no está protocolizado para campañas temporales, el riesgo de error de etiquetado o de inventario de películas obsoletas post-campaña es real.
Para compradores que gestionan categorías de snacks, café o galletas en Colombia o en mercados donde Nutresa opera —el grupo tiene presencia declarada en 16 geografías y operaciones en más de 80 países— este caso funciona como señal de que los proveedores de impresión flexográfica y rotograbado pueden recibir demanda pico a corto plazo, con implicaciones en tiempos de entrega y precios de corridas cortas.
Perspectiva a futuro
Si la campaña genera tracción comercial medible, otros grandes FMCG en la región evaluarán replicar el modelo de empaque como medio de comunicación. Esto profundizaría una tendencia ya visible en Europa y Norteamérica: empaques de edición limitada con ciclos de vida de semanas, no meses, que presionan a los compradores a gestionar proveedores de arte y preimpresión con mayor agilidad y costos unitarios más altos por corrida corta.
Operativamente, la pregunta es si Nutresa —u otras empresas que observen el caso— formalizará un protocolo de compras para campañas temporales de empaque, o si cada iniciativa seguirá tratándose como un one-off. Un protocolo formalizado implicaría contratos marco con proveedores de impresión que incluyan ventanas de capacidad reservada, un cambio de modelo que beneficia a compradores con proveedores estratégicos pero penaliza a quienes operan en spot.
Lo que aún es incierto
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Costo incremental real de la operación. La fuente confirma que hubo ajustes en líneas de producción y coordinación logística, pero no revela el sobrecosto unitario ni el impacto en el presupuesto de empaques. Saberlo permitiría evaluar si el modelo es replicable en empresas con menor escala.
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Manejo de inventario post-campaña. No se ha confirmado qué ocurre con el material de empaque con arte especial que no llegue a utilizarse antes del cierre de la campaña. Esto es relevante para estimar el riesgo de obsolescencia de inventario de films o laminados impresos.
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Duración exacta de la intervención. La modificación se describe como “temporal”, pero no se especifica la ventana de tiempo en puntos de venta. Sin ese dato, es difícil calcular el volumen de retorno o el riesgo de coexistencia del empaque regular y el especial en anaquel.
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Implicaciones regulatorias de etiquetado. Reemplazar logotipos en empaques de alimentos en Colombia puede tener intersecciones con la normativa de rotulado sanitario. No hay confirmación de que este punto haya requerido gestión adicional ante el INVIMA u otras autoridades.
Una pregunta para tu equipo
Cuando marketing solicita una campaña de empaque temporal a gran escala, ¿tienen un protocolo de change control diferenciado —con criterios de MOQ, ventanas de proveedor y gestión de obsolescencia— o cada iniciativa reinventa el proceso desde cero y absorbe el costo en silencio?
Fuentes
- H13n — Más de 30 millones de empaques de productos serán modificados temporalmente en Colombia | Hora 13 Noticias (Link)
