El Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos (Invima), en colaboración con Acoplásticos, la asociación que representa a la industria plástica colombiana, presentó el 15 de diciembre de 2023 una “Guía de Aplicación” que detalla cómo las empresas deben cumplir con las normas nacionales para materiales, recipientes y equipos que entran en contacto con alimentos durante su procesamiento, transporte o venta en el sector alimentario colombiano, que genera US$28 mil millones anuales. Anunciado en Bogotá, el manual de 89 preguntas busca ayudar a fabricantes, importadores y recicladores a cumplir con los requisitos de salud establecidos en las Resoluciones 683 y 4143 de 2012 y, de esta forma, garantizar que los envases y utensilios no transfieran sustancias nocivas a alimentos o bebidas.

El nuevo documento llega en un momento en que Colombia intensifica la supervisión de materiales en contacto con alimentos y busca combinar la protección rigurosa de la salud con su apuesta por la economía circular. Al traducir un lenguaje técnico complejo en una lista de verificación paso a paso, Invima y Acoplásticos aseguran que la guía reducirá los tiempos de aprobación, garantizará uniformidad en los criterios de inspección y ampliará el uso seguro de plásticos reciclados en todo, desde contenedores para llevar hasta bolsas de almacenamiento industrial.

Invima presentó la publicación como una herramienta clave para garantizar la seguridad de envases y equipamientos, subrayan que la protección de la salud pública comienza mucho antes de que un producto llegue a la mesa: inicia con el empaque mismo comunicado de Invima. La emisora La FM señaló que la colaboración con Acoplásticos fortalecerá la seguridad de envases y materiales en contacto con alimentos al proporcionar a las empresas un camino claro para obtener la autorización de Invima para polímeros nuevos o reciclados reporte de La FM.

Construida sobre dos normativas fundamentales

En el corazón de la guía se encuentran las Resoluciones 683 y 4143, ambas expedidas en 2012, que establecen en conjunto la línea base nacional para composición química, límites de migración, etiquetado, condiciones de manufactura y documentación que todo material en contacto con alimentos debe satisfacer antes de circular en Colombia. Las normas aplican a plásticos, metales, cauchos, vidrio, cerámicas, tintas y adhesivos que podrían transferir componentes a alimentos. Hasta ahora, las empresas debían construir por su cuenta los caminos de cumplimiento; los inspectores de Invima, a su vez, enfrentaban interpretaciones variables al revisar expedientes. El nuevo manual busca armonizar ambos lados de la ecuación.

Ochenta y nueve preguntas prácticas

La guía de 104 páginas gira en torno a 89 preguntas que abordan escenarios reales: ¿Cómo debe demostrar un reciclador que su polietileno postconsumidor es rastreable hasta fuentes de grado alimentario? ¿Qué prueba internacional de migración debe citar un mezclador de películas multicapa si la capa externa contiene un aditivo nuevo? ¿Cuánto tiempo debe conservar un cooperativa lechera registros de lotes para tanques de acero inoxidable? Cada respuesta remite al artículo relevante de las resoluciones y, cuando corresponde, a normas internacionales como la Regulación UE 10/2011 o el 21 CFR Parte 177 de la FDA estadounidense, ofreciendo a las empresas un menú de evidencia aceptada para presentar a Invima.

Alba Jiménez, directora de Alimentos y Bebidas de Invima, señaló que la herramienta acelera los procesos administrativos, establece una interpretación uniforme de los requisitos regulatorios y fortalece tanto los mecanismos de aprobación como los sistemas de vigilancia sanitaria. Agregó que la agencia sigue siendo responsable de supervisar todo material que toque alimentos, desde el piso de la fábrica hasta el estante del supermercado. Al consolidar criterios dispersos en un único documento, explicó, el instrumento proporciona certeza legal para los negocios mientras preserva la autoridad de Invima para detener bienes no conformes en frontera u ordenar retiros del mercado si surge un riesgo.

Respaldo de la industria y ganancias en economía circular

Daniel Mitchell, presidente ejecutivo de Acoplásticos, subrayó durante el lanzamiento que el manual respalda la agenda de economía circular más amplia de Colombia al aclarar cómo los plásticos reciclados pueden reingresar a aplicaciones alimentarias sin comprometer la seguridad. Normas claras generan confianza para invertir en plantas de reciclaje y resinas innovadoras, señaló, observando que las empresas son más propensas a invertir en líneas de lavado y tecnologías de descontaminación cuando comprenden los estándares de Invima para migración y trazabilidad.

Implementación práctica

Conforme a las resoluciones, una empresa que busque comercializar un artículo nuevo para contacto con alimentos debe compilar un expediente técnico que incluya:

• Formulación completa que liste cada monómero, catalizador y aditivo.
• Certificados que demuestren que cada sustancia está autorizada para contacto con alimentos.
• Resultados de pruebas de migración global y específica bajo condiciones de peor caso.
• Descripción del proceso de manufactura, controles de aseguramiento de calidad y procedimientos de limpieza.
• Etiquetado que identifique el material como apto para alimentos (“para contacto con alimentos”) o utilice el símbolo de vaso y tenedor.

La guía acompaña a los solicitantes en cada paso, explica cuándo los datos de equivalencia de otras jurisdicciones son aceptables y proporciona plantillas para declaraciones juramentadas. Invima seguirá auditando plantas y, si es necesario, exigirá datos toxicológicos adicionales, pero funcionarios afirman que la estructura de expediente más clara debería reducir los tiempos de revisión de varios meses a cuestión de semanas para peticiones rutinarias.

Por qué importa a los consumidores

El empaque inseguro puede liberar metales pesados, aminas aromáticas primarias o plastificantes disruptores endocrinos hacia alimentos y bebidas, generando peligros agudos o crónicos que van desde trastornos gastrointestinales hasta desórdenes del desarrollo. Al exigir límites de migración estrictos y hacer cumplir buenas prácticas de manufactura, Invima busca interceptar esos riesgos antes de que los productos lleguen al mercado. La nueva guía codifica esa estrategia preventiva y alinea a Colombia con países miembros de la OCDE que ya confían en manuales de cumplimiento detallados para la industria.

Inspección y cumplimiento

Los inspectores de Invima usarán el mismo cuestionario durante auditorías, permitiéndoles verificar si una etiqueta, reporte de prueba o registro de producción cumple el estándar regulatorio casi en tiempo real. Las no conformidades desencadenarán acciones correctivas, incautación o suspensión de registros sanitarios. Dado que las Resoluciones 683 y 4143 imponen obligaciones tanto a productores domésticos como importadores, los proveedores extranjeros también deberán adaptar su documentación a la plantilla colombiana o designar representantes locales capaces de hacerlo.

Capacitación y próximos pasos

Invima y Acoplásticos planifican una serie de talleres regionales a inicios de 2024 para familiarizar a pequeñas y medianas empresas con la guía. Módulos de webinario cubrirán reciclaje de polímeros, envases metálicos y recubrimientos de cartón. La retroalimentación informará futuras revisiones e Invima espera publicar anexos actualizados conforme surjan nuevas evaluaciones de riesgo globales o cuando métodos alternativos de prueba ganen aceptación internacional.

Perspectiva más amplia: Implicaciones estructurales

La iniciativa colombiana refleja el movimiento global hacia una regulación más transparente de materiales en contacto con alimentos, un dominio donde el conocimiento científico y las expectativas de los consumidores evolucionan continuamente. Al formalizar un único punto de referencia, el país podría reducir la fragmentación regulatoria que a menudo desalienta la inversión extranjera directa en plantas de empaque o impide que startups locales exporten. El énfasis en contenido reciclado también se alinea con los requisitos de la Unión Europea de que las botellas plásticas de bebidas contengan al menos 25% de polímero reciclado para 2025, sugiriendo que los fabricantes colombianos que dominen la nueva guía de Invima podrían encontrar más fácil satisfacer compradores en el exterior. En el frente de salud pública, la vigilancia consistente construye confianza del consumidor en alimentos empacados, un requisito previo para el crecimiento del mercado en comidas listas para comer y servicios de compra de alimentos en línea. No obstante, el éxito dependerá de los recursos: Invima debe mantener capacidad de laboratorio para validar pruebas de migración y las empresas deberán presupuestar auditorías de cumplimiento. La guía proporciona el mapa, pero el camino hacia un empaque más seguro y verde requerirá colaboración continua entre reguladores, academia e industria.

Fuentes

  • https://invima.gov.co/blog/sala-de-prensa-13/el-invima-presenta-herramienta-clave-para-garantizar-la-seguridad-de-envases-y-equipamientos-en-la-industria-alimentaria-211
  • https://www.lafm.com.co/sociedad/invima-fortalecera-la-seguridad-de-envases-y-materiales-en-contacto-con-alimentos-385342