La entrevista fue realizada en junio de 2026, antes del inicio formal de la revisión, por lo que el resultado todavía está abierto

Enfoque de decisión

En el marco de EXPO PACK México 2026, Santiago Hernández, director de Eficiencias Operativas de Grupo Herdez y presidente de la Cámara Nacional de la Industria de Conservas Alimenticias (CANAINCA), describió una presión regulatoria que la mayoría de los compradores de empaques en alimentos no ha convertido aún en un ítem de acción: la posibilidad de que los aranceles diseñados para el sector automotriz en la revisión del T-MEC se generalicen y alcancen al aluminio y acero de grado alimenticio. El argumento es directo: si CANAINCA no interviene, los fabricantes de conservas y sus proveedores de empaques metálicos enfrentarían un daño colateral de política comercial que nadie en la cadena está equipado para absorber con rapidez.

Resumen en 90 segundos

En los últimos días, cANAINCA, junto con CONCAMIN, está aportando información técnica a las mesas de negociación del T-MEC para que el aluminio y el acero de uso alimenticio queden explícitamente excluidos de las medidas arancelarias. Hernández alertó que si los aranceles del sector automotriz se generalizan, la industria de alimentos sufrirá un impacto no intencional pero significativo. La entrevista fue realizada en junio de 2026, antes del inicio formal de la revisión, por lo que el resultado todavía está abierto. Herdez opera con tres sustratos principales, empaques asépticos, vidrio y PET, y ha documentado que incluso los cambios de empaque motivados internamente pueden tomar más de seis meses en ejecutarse.

¿Qué está pasando realmente?

El punto de partida es técnico y político al mismo tiempo. Los aranceles que iniciaron bajo presión del sector automotriz crean una categoría amplia que, si no se delimita con precisión, puede incluir aluminio laminado para tapas, cuerpos de lata y sellados de conservas: materiales que no tienen sustitutos inmediatos ni relación funcional con el objeto original del arancel.

Hernández lo dijo sin eufemismos: “si no levantamos la mano, el sector de alimentos puede sufrir un daño colateral”. Lo que hacen CANAINCA y CONCAMIN en estas mesas no es cabildeo genérico, sino diferenciación técnica. Están argumentando que el aluminio de grado alimenticio y el acero de uso en conservas no son el mismo bien económico que el aluminio estructural para carrocerías. Esa distinción define si la categoría de compra de un packaging buyer queda dentro o fuera del perímetro arancelario —un perímetro que, a la fecha de la entrevista, no estaba fijado.

Los casos de Mole Doña María y salsa Búfalo ilustran la velocidad real de respuesta ante cambios de empaque. Rediseñar el vaso icónico de Mole Doña María por problemas de derrame en manejo requirió más de seis meses y participación activa de marketing; el frasco original sigue en producción para mercados específicos. Búfalo agregó una versión apachurrable para ampliar cobertura de consumidor sin eliminar el formato original. Ninguna de esas decisiones se ejecutó en un trimestre, y ninguna estaba bajo presión de costos de materia prima. Esa cadencia interna es el verdadero problema cuando un arancel llega de golpe sobre un sustrato.

¿Por qué importa para Compradores de Empaques?

Para los compradores de empaques en la industria alimentaria, la discusión arancelaria no es abstracta. Si el aluminio laminado de grado alimenticio queda incluido en las categorías afectadas, los costos de insumos pueden subir sin que existan alternativas de sustrato disponibles en el corto plazo. El tiempo mínimo documentado para ejecutar un cambio de empaque —más de seis meses incluso en condiciones normales— significa que una empresa que espere a que el arancel sea definitivo antes de actuar habrá perdido ya su margen de maniobra.

La estrategia de CANAINCA apunta a evitar ese escenario mediante exclusión explícita antes de que la revisión formal cierre. Mientras ese resultado no esté confirmado, los compradores de empaques metálicos enfrentan incertidumbre real sobre el costo de sus sustratos principales. La recomendación implícita en el planteamiento de Hernández es no tratar este riesgo como un tema de seguimiento pasivo.

Fuentes

  • Vanguardia-industrial — El empaque es trascendental en la estrategia de Herdez – Vanguardia Industrial (Link)