La flexografía trabaja con tintas a base de agua o UV de menor viscosidad que los sistemas offset o litografía utilizados habitualmente en empaques premium de corrugado
El numero que manda
Según información difundida por Smurfit Westrock Argentina, la migración hacia impresión flexográfica en el estuche de cuatro botellas desarrollado para la bodega mendocina Laureano Gómez resultó en una reducción del 50% en las emisiones de CO₂ asociadas al empaque. El dato corresponde a un proyecto específico publicado en agosto de 2026 y proviene de la empresa que desarrolló y vendió la solución. La fuente no especifica el método de medición, el alcance del ciclo de vida considerado, ni el volumen de unidades sobre el cual se calculó la reducción.
El número es relevante porque en el mercado de corrugado premium, donde los compradores rara vez pueden separar el desempeño ambiental del desempeño visual, una reducción de esa magnitud asociada a un cambio de proceso de impresión —y no a un rediseño estructural del empaque— representa un mecanismo inusual.
Que hay detras del numero
El punto de partida operativo era un estuche que la bodega consideraba difícil de reponer con la rapidez necesaria. La solución no fue cambiar el sustrato de cartón corrugado ni simplificar el diseño gráfico: la identidad visual premium se mantuvo. Lo que cambió fue la tecnología de impresión, migrando a flexografía.
La flexografía trabaja con tintas a base de agua o UV de menor viscosidad que los sistemas offset o litografía utilizados habitualmente en empaques premium de corrugado. Ese cambio de proceso es al que la empresa atribuye la reducción de emisiones, junto con una mejora en los tiempos de entrega y en la capacidad de respuesta frente a variaciones de demanda. Para el sector vitivinícola, donde las ventanas de despacho están concentradas por estacionalidad y las órdenes pueden fluctuar según cosecha y calendario comercial, la reducción de lead time tiene valor operativo directo, independientemente del beneficio ambiental.
Daniel Wanschelbaum, director de Corrugado de Smurfit Westrock Argentina, señaló que el proyecto evidencia la importancia de combinar conocimiento técnico y trabajo conjunto con el cliente para adaptar soluciones a las necesidades específicas de cada industria. Lo que el caso ilustra en la práctica es que un cambio de proceso —sin modificar el diseño estructural ni el sustrato— puede mover simultáneamente tres variables que los compradores de empaques normalmente gestionan en silos: costo de respuesta rápida, desempeño visual y huella de emisiones.
Lo que esto vale en tu operacion
Para un comprador de corrugado en categorías con fuerte componente premium —vinos, destilados, confitería de regalo, cosméticos— el caso ofrece un marco de evaluación concreto. Si tu proveedor actual produce empaque de presentación con tecnología offset o litho-laminado, y los lead times son un punto de tensión recurrente, la pregunta técnica relevante es si la calidad de registro e intensidad de color que requiere tu especificación es alcanzable en flexo de alta definición con el mismo proveedor o con alternativas regionales.
El argumento de sostenibilidad también tiene valor operativo más allá de las métricas internas. Las obligaciones de reporte de Alcance 3 están escalando en empresas de consumo masivo de mayor tamaño, y el empaque representa una fracción relevante de esas emisiones. Si tu empresa está bajo presión para reportar reducción de emisiones en packaging y aún no ha revisado el proceso de impresión de sus estuches premium, este caso indica que hay espacio de mejora sin necesidad de rediseñar el empaque desde cero.
La mejora en capacidad de respuesta ante demanda variable —también atribuida al cambio tecnológico en este proyecto— tiene implicaciones directas sobre el inventario de empaque terminado que mantienes en planta. Menor lead time puede significar menor capital inmovilizado en stock de estuches, aunque esa relación depende de los MOQ negociados con el proveedor y de la estabilidad de tus pronósticos de demanda.
Lo que el dato no dice
El 50% de reducción de CO₂ es un dato proveniente de la empresa que desarrolló y vendió la solución. La fuente no detalla el alcance de la medición: si incluye solo el proceso de impresión, si incorpora la cadena de proveedores de tintas, o si abarca el transporte del empaque terminado. Tampoco se indica si el cálculo fue validado por un tercero o se basa en factores de emisión internos del proveedor.
El caso corresponde a una sola bodega de tamaño no especificado en Mendoza, Argentina. No hay información sobre el costo comparativo entre la solución flexográfica y la tecnología que reemplazó, ni sobre si hubo ajuste en el precio del empaque por unidad. Tampoco se comunica si la reducción de CO₂ se obtuvo en parte por reducción de merma, consolidación de corridas de impresión u otro factor operativo.
Para categorías fuera del vino o para mercados con distintas cadenas de proveedores de tintas y corrugado, la transferibilidad del resultado no puede asumirse a partir de este único caso.
La pregunta de implementacion
Antes de llevar este caso a tu equipo técnico o a una conversación con tu proveedor de corrugado, la pregunta más útil es: ¿tu especificación actual de estuche premium define la tecnología de impresión o define el resultado visual? Si el pliego de especificaciones exige litho-laminado o un proceso concreto, el primer movimiento es revisar si esa restricción tiene fundamento técnico o es herencia de una decisión anterior que nunca se cuestionó. Si solo define cobertura de color, registro y acabado superficial, el espacio para explorar alternativas de proceso —con su potencial impacto en lead time y emisiones— ya está abierto.
Fuentes
- Cartonycorrugado — Smurfit Westrock Argentina impulsa un packaging más eficiente y sostenible para la industria vitivinícola (Link)
