Los ingenieros de ciencia de materiales de Dow y el gigante lácteo La Serenísima han introducido una película termoencogedora fabricada con 20 por ciento de plástico reciclado posconsumo. Las empresas confirmaron el desarrollo el 10 de diciembre de 2025 en Bahía Blanca, Argentina, marcando la primera vez que un porcentaje tan alto de contenido reciclado se utiliza para proteger y transportar botellas de leche en la cadena minorista del país Economía Sustentable.

Tras dos años de desarrollo, la película multicapa —comercializada bajo la cartera REVOLOOP de Dow— se fabrica en la planta de Empaque y Plásticos Especializados (PS&P) de Dow en Bahía Blanca y se aplica en las instalaciones de embotellado de La Serenísima en las afueras de Buenos Aires. Los ingenieros diseñaron el envoltorio para que se encoja térmicamente alrededor de paquetes de seis botellas de plástico de polietileno de alta densidad (HDPE), protegiéndolas durante las largas rutas logísticas de Argentina mientras reduce el consumo de plástico virgen y permanece totalmente reciclable.

Menos de una semana después de que los ensayos de calificación interna superaran el obstáculo final de seguridad, los primeros palés comerciales salieron del almacén central de Mastellone Hnos. hacia supermercados del Gran Buenos Aires, convirtiendo lo que había sido una propuesta de investigación y desarrollo en un despliegue nacional.

Construido sobre la hoja de ruta de economía circular global de Dow, el proyecto cumple con objetivos estrictos de “cinco R” —reducir, reutilizar, reciclar, rediseñar y recuperar— que ambas empresas establecieron para 2030.

Demanda de empaques más resistentes y ecológicos

La película termoencogedora es un componente clave de la cadena de distribución de alimentos, manteniendo los productos agrupados intactos cuando los montacargas golpean palés, cuando los camiones cruzan las Pampas o cuando las pilas se encuentran bajo temperaturas variables en las trastiendas minoristas. Los científicos de polímeros de Dow debieron mantener ese rendimiento mientras compensaban la resina virgen con materia prima reciclada recolectada de programas de recogida selectiva en ciudades argentinas.

Gastón Domínguez, Gerente de Desarrollo de Empaque en Mastellone Hnos., que comercializa la marca La Serenísima, señaló que el equipo de trabajo se basó en pruebas piloto continuas. “Lo que importa no es solo el 20 por ciento de material reciclado posconsumo, sino también que la película funcione en líneas existentes y resista la cadena de frío lácteo sin rasgarse”, explicó, calificando el lanzamiento como “un hito concreto en nuestro plan de empaque sostenible 2030”.

De pellet a palé: cómo se fabrica la película

  1. Recolección
    Socios de gestión de residuos municipales empacan películas de polietileno usadas —piénsese en bolsas de supermercado y sobreenvases— de corrientes posconsumo.

  2. Clasificación y lavado
    Los recicladores especializados muelen, lavan por flotación y desintintan el material, generando un pellet reciclado de tonalidad grisácea.

  3. Mezcla con resina virgen
    En el sitio de Bahía Blanca de Dow, los técnicos combinan 20 por ciento de pellets reciclados con grados de polietileno virgen de propiedad, añadiendo compatibilizantes para que ambas corrientes de material se unan a nivel molecular.

  4. Extrusión de película soplada
    La resina híbrida se funde y se extruye en una burbuja, formando tubos grandes que se cortan y se enrollan en bobinas destinadas a las plantas de La Serenísima.

  5. Aplicación
    Durante el embotellado, la película envuelve grupos de seis botellas HDPE de un litro. Un túnel de calor la encoge ajustadamente, produciendo una manga transparente que permite que los códigos de fecha permanezcan visibles.

Según las empresas, la estructura resultante ofrece tres características definitorias: es 100 por ciento reciclable; reduce el uso general de plástico gracias a la reducción de espesor; y proporciona alta resistencia a la perforación durante el manejo logístico Economía Sustentable.

Estrategias corporativas detrás de la iniciativa

Álvaro Romano, Gerente de Desarrollo de Mercado de Empaque y Plásticos Especializados de Dow en el Cono Sur, enmarcó la iniciativa como evidencia de que “la ciencia de materiales y la colaboración pueden transformar industrias”. Dow pretende vender más de 100 mil toneladas de polímeros circulares en América Latina para 2030, señaló, destacando que el complejo de Bahía Blanca —ya el más grande de polietileno en la región— otorga a la empresa una ventaja de costos y logística para escalar resinas recicladas.

Para Mastellone Hnos., el proyecto cumple uno de los objetivos públicos del grupo lácteo: incorporar contenido reciclado en al menos 50 por ciento de su empaque flexible antes del final de la década. La dirección espera que la nueva película por sí sola desvíe aproximadamente 300 toneladas de plástico del relleno sanitario cada año una vez que toda la línea de leche fresca se convierta.

Contexto regulatorio y de mercado

Argentina aún no impone cuotas obligatorias de contenido reciclado para empaques, pero proyectos de ley en debate en el Congreso establecerían porcentajes escalonados similares a las normas de la Unión Europea. Los supermercados también presionan a proveedores; algunos estantes ahora exhiben “puntuaciones verdes” junto a precios, impulsando a marcas a exhibir credenciales circulares.

En ese contexto, La Serenísima —líder de mercado de leche blanca en Argentina— está ansiosa por adelantarse tanto a legisladores como a consumidores. Al adoptar un envoltorio posconsumo del 20 por ciento, la empresa se une a una pequeña cohorte de productores de bebidas latinoamericanos que experimentan con películas termoencogedoras recicladas, un segmento previamente dominado por polietileno de baja densidad virgen.

Resultados iniciales de rendimiento

Las pruebas internas de caída registraron sin aumento en rotura de botellas o perforación de película comparado con el envoltorio virgen de 50 micras existente, según hojas técnicas revisadas durante el evento de lanzamiento. Las velocidades de línea permanecieron sin cambios en 21,000 botellas por hora, tranquilizando a los gerentes de planta de que los materiales más ecológicos no necesitan sacrificar el rendimiento.

La claridad de la película es ligeramente menor que la versión virgen porque la capa reciclada retiene trazas mínimas de pigmento. Los equipos de marketing, sin embargo, ven el tono gris claro como una ventaja: los materiales promocionales la describen como una “insignia de reciclaje”, convirtiendo una concesión estética en una herramienta narrativa.

Ahorros ambientales

Una evaluación del ciclo de vida está en marcha, pero cálculos preliminares utilizando el módulo Eco-Impact de Dow sugieren una reducción del 13 por ciento en emisiones de gases de efecto invernadero por litro de leche envuelto, principalmente gracias a la extracción y procesamiento evitado de materia prima fósil. Cuando se escale completamente, el cambio podría reducir aproximadamente 1,800 toneladas de equivalente de CO₂ anualmente —lo mismo que sacar 400 automóviles de pasajeros de la carretera.

Desafíos de escala

Si bien la película de hito prueba viabilidad técnica, el suministro de material reciclado posconsumo de alta calidad sigue siendo el cuello de botella. Argentina recicla solo 30 por ciento de sus residuos plásticos posconsumo, y la película termoencogedora requiere una corriente limpia y de bajo olor. Dow cofinancia por tanto mejoras en dos plantas de clasificación en las provincias de Santa Fe y Córdoba para elevar volúmenes disponibles.

Las presiones económicas añaden complejidad. La resina reciclada cuesta aproximadamente 15 por ciento más que el polietileno virgen en Argentina debido a gastos de recolección y purificación. La Serenísima ha optado por absorber la prima en lugar de trasladarla a consumidores —al menos por ahora— para mantener la leche blanca competitiva en un mercado sensible al precio.

Comparación con pares globales

La participación del 20 por ciento de material reciclado posconsumo sitúa a Dow y La Serenísima en línea con iniciativas similares en Europa, donde marcas de bebidas rutinariamente despliegan películas termoencogedoras recicladas del 30 por ciento. En América Latina, sin embargo, la mayoría de multipacks lácteos aún dependen de material 100 por ciento virgen, haciendo del lanzamiento argentino uno de los movimientos de empaque circular más ambiciosos de la región.

La iniciativa también hace eco de la transición de Coca-Cola hacia tapas de botellas parcialmente recicladas en Brasil y Chile. Los analistas dicen que tales ejemplos intersectoriales generan impulso para estándares armonizados, alentando a recicladores a invertir en líneas de lavado y clasificadores espectrales que puedan elevar la calidad del material reciclado.

Próximos pasos

Ambas empresas desean elevar el umbral reciclado más alto una vez que la cadena de suministro se estabilice. Los equipos de investigación y desarrollo prueban prototipos con 30 por ciento de material reciclado posconsumo, pero las diferencias de viscosidad entre resinas recicladas y vírgenes complican la estabilidad de burbujas durante la extrusión. Otra vía es el reciclaje químico, que podría proporcionar polímero de calidad casi virgen; Dow evalúa asociaciones piloto con operadores de pirólisis en la provincia de Buenos Aires.

Domínguez insinuó que los sobreenvases de vasos de yogur y películas para bloques de queso están a continuación para recibir tratamiento de diseño circular. Si tienen éxito, estas extensiones podrían multiplicar el plástico desviado del relleno sanitario, dado el portafolio extenso de productos del grupo lácteo.

Análisis e implicaciones

El lanzamiento ilustra cómo la acción voluntaria de la industria puede adelantarse a la regulación, especialmente en mercados emergentes donde los legisladores luchan por equilibrar objetivos ambientales con limitaciones económicas. Al integrar material reciclado posconsumo a escala comercialmente significativa, Dow y La Serenísima envían una señal de mercado de que la complejidad de la cadena de suministro ya no es excusa para la inacción.

De manera más general, la colaboración valida un camino pragmático hacia la circularidad: integrar contenido reciclado sin alterar la maquinaria existente ni la logística. Tal incrementalismo puede carecer del atractivo de los materiales completamente compostables, pero aprovecha la infraestructura arraigada y logra ahorros inmediatos de carbono —un enfoque probable que resuene con otros países de ingresos medios enfrentados a dilemas similares.

Si la aceptación del consumidor permanece fuerte y la economía de línea mejora, Argentina podría convertirse en un modelo para mercados vecinos. El éxito depende de cerrar el ciclo de materia prima; sin recolección consistente, los objetivos de contenido reciclado riesgan estancarse. Eso coloca la política de residuos municipal y la financiación del sector privado directamente en el punto de mira.

A largo plazo, la película posconsumo del 20 por ciento es un recordatorio de que el progreso en empaque sostenible a menudo se materializa no a través de inventos ruidosos, sino mediante química meticulosa y asociación entre empresas. Es, en esencia, la ingeniería silenciosa de una economía circular: una botella de leche a la vez.

Fuentes

  • https://economiasustentable.com/noticias/del-consumo-al-reciclado-el-nuevo-empaque-sustentable-que-impulsa-la-circularidad-en-la-industria-lactea/