En el cierre de la semana, el debate regulatorio colombiano sobre etiquetado frontal se ha extendido más allá de los nutrientes críticos para incluir el concepto de ultraprocesamiento

Enfoque de decision

En junio de 2026, un pronunciamiento colectivo respaldado por FIAN Colombia, Red PaPaz, Dejusticia y Educar Consumidores, junto con investigadores de cuatro universidades nacionales, alertó sobre presuntas estrategias de la industria alimentaria colombiana para reducir el impacto visible del etiquetado frontal de advertencia. El Ministerio de Salud tiene sobre la mesa una propuesta para incorporar un nuevo sello “ULTRAPROCESADO” con símbolo gráfico que, si se concreta, implicaría cambios directos en especificaciones de empaque para quienes abastecen el mercado colombiano de alimentos y bebidas.

Resumen en 90 segundos

En el cierre de la semana, el debate regulatorio colombiano sobre etiquetado frontal se ha extendido más allá de los nutrientes críticos para incluir el concepto de ultraprocesamiento. Según el pronunciamiento, algunas industrias estarían reduciendo el tamaño de los empaques, trasladando información nutricional a códigos QR o páginas web, y reformulando productos con aditivos para mantener palatabilidad sin activar los sellos actuales. El Ministerio de Salud propone incorporar microsellos para empaques pequeños y unificar el reglamento técnico del etiquetado frontal. Para compradores de empaques con proveedores o clientes en Colombia, el momento regulatorio genera presión latente sobre especificaciones de superficie, área de impresión y estructura de los empaques de alimentos y bebidas.

Que esta pasando realmente?

El etiquetado frontal de advertencia en Colombia lleva años siendo aplicado a productos con exceso de azúcar, sodio y grasas saturadas. Lo que el pronunciamiento de junio de 2026 expone —con las reservas propias de una denuncia aún no verificada por fuentes primarias regulatorias— es que algunas empresas habrían encontrado al menos tres caminos para reducir la visibilidad de esos sellos sin infringir formalmente la normativa vigente.

El primero es dimensional: según el documento, ciertos fabricantes estarían reduciendo deliberadamente el tamaño de los empaques para que el área frontal disponible limite la presencia física de los sellos gráficos. Este movimiento tiene una traducción directa en especificaciones de empaque: cuando el área de impresión decrece, toda la arquitectura de la etiqueta —jerarquía visual comercial y regulatoria incluida— debe renegociarse.

El segundo es digital: se alega que en algunos casos la información nutricional fue migrada a códigos QR o sitios web, convirtiendo la transparencia alimentaria en un proceso que requiere conectividad. El pronunciamiento señala que esto constituye una barrera de acceso inaceptable, especialmente para poblaciones sin acceso permanente a internet o dispositivos móviles.

El tercero es formulatorio: las organizaciones advierten sobre una presunta reformulación que reduce nutrientes críticos pero incrementa aditivos cosméticos —saborizantes, colorantes, emulsionantes, edulcorantes— para mantener sabor, textura y palatabilidad. Este camino no modifica el empaque de forma visible, pero podría alterar las declaraciones obligatorias en la etiqueta y, por extensión, los requerimientos de impresión.

Ninguna de estas prácticas ha sido confirmada mediante resolución regulatoria o proceso sancionatorio conocido a la fecha de este artículo. El pronunciamiento es una alerta sectorial y académica, no una decisión administrativa.

Por que importa para Compradores de Empaques

La señal operativa más inmediata no está en la denuncia misma, sino en la respuesta regulatoria que toma forma. La propuesta del Ministerio de Salud incluye microsellos para empaques pequeños y la unificación del reglamento técnico del etiquetado frontal. Si ambas medidas avanzan, los formatos de empaque pequeño —sachets, monodosis, presentaciones unitarias— requerirán rediseño del área de impresión para cumplir con la presencia gráfica de los nuevos sellos.

Para quienes gestionan empaques de alimentos y bebidas en Colombia o abastecen a fabricantes que venden en ese mercado, esto implica al menos tres vectores de impacto: un posible cambio de especificación en la dimensión mínima del panel frontal; restricciones al uso de QR como sustituto de información nutricional impresa; y la incorporación de un sello gráfico nuevo —”ULTRAPROCESADO”— que hoy no existe en los catálogos de impresión regulatoria.

El cambio de especificación en sellos frontales no es trivial en flexibles impresos, etiquetas adhesivas o envases rígidos con decoración integrada. Cada ajuste en área mínima de sello activa procesos de change control, aprobación de artes, revisión de tolerancias de impresión y, en muchos casos, cambios en herramental o placas. El costo real no está en el sello: está en el ciclo de aprobación que lo rodea.

Perspectiva a futuro

Si la propuesta regulatoria del Ministerio de Salud avanza hacia resolución técnica, el primer frente a monitorear es el cronograma de implementación y si incluye períodos de transición para el agotamiento de existencias de empaque. Las regulaciones latinoamericanas de etiquetado han mostrado ventanas de ajuste variables —Chile y México establecieron fases de hasta 36 meses—, pero Colombia podría optar por plazos más cortos dada la presión de las organizaciones firmantes.

Un segundo frente es la definición técnica de “ultraprocesado” en el contexto regulatorio colombiano. Si la norma adopta un criterio basado en la clasificación NOVA u otro sistema de categorización por procesos industriales, el alcance del nuevo sello podría ser más amplio o más estrecho de lo que la propuesta actual sugiere, afectando categorías de empaque que hoy no anticipan ningún cambio.

El tercer frente es la reacción de la industria. Si el pronunciamiento acelera la discusión normativa, es probable que fabricantes con presencia en Colombia inicien revisiones internas de sus portafolios de empaque antes de que la regulación se formalice, generando demanda anticipada de rediseño en proveedores de impresión y conversión.

Lo que aun es incierto

La información disponible a la fecha tiene límites importantes. El pronunciamiento es una denuncia colectiva, no una decisión regulatoria. No existe confirmación oficial de que las prácticas descritas —reducción de empaque, migración a QR, reformulación con aditivos— estén siendo investigadas formalmente por autoridades sanitarias colombianas. El texto fuente no incluye datos cuantitativos sobre la extensión de estas prácticas ni sobre qué categorías de producto o fabricantes están involucrados específicamente.

La propuesta del Ministerio de Salud de incorporar el sello “ULTRAPROCESADO” tampoco tiene, según la fuente consultada, una fecha de publicación en el Diario Oficial ni un texto de resolución técnica disponible. La viabilidad y el alcance exacto del cambio regulatorio permanecen abiertos.

Una pregunta para tu equipo

¿Tienen mapeados los SKUs con presencia en Colombia que utilizan formatos de empaque pequeño, QR como canal de información nutricional, o declaraciones que podrían verse afectadas por una categorización de ultraprocesado, y está ese inventario actualizado frente a un cambio regulatorio con posible implementación en los próximos 18 meses?


Fuentes

  • Hoydiariodelmagdalena — Cuestionan presuntas maniobras para reducir impacto del etiquetado… | HOY DIARIO DEL MAGDALENA (Link)