El nuevo sello adopta una geometría distinta al octógono: un rectángulo con triángulo interior que incluye las palabras “ADVERTENCIA” y “ULTRAPROCESADO”

Enfoque de decisión

El proyecto normativo publicado por el Ministerio de Salud colombiano no es una actualización menor. Propone reemplazar el esquema vigente de etiquetado frontal con una arquitectura regulatoria nueva que incluye tres capas: los sellos octagonales actuales para nutrientes críticos, una advertencia de forma diferenciada para productos ultraprocesados y microsellos para empaques con área frontal inferior a 5 cm². Para los compradores de empaques que abastecen el mercado colombiano, la pregunta inmediata no es si la norma avanzará, sino qué tan pronto necesitan abrir un proceso de cambio de especificaciones.

Resumen en 90 segundos

Ahora, el Ministerio de Salud de Colombia puso en consulta un proyecto que derogaría la Resolución 810 de 2021 para unificar el esquema de etiquetado frontal en un solo reglamento técnico. La propuesta conserva los octógonos de advertencia para sodio, azúcares, grasas saturadas, grasas trans y edulcorantes, pero agrega un nuevo sello rectangular con triángulo interior para productos clasificados como ultraprocesados. También introduce microsellos para envases de área reducida, resolviendo una brecha operativa que la norma actual no atendía. El proyecto está en fase de consulta y aún no tiene fecha de entrada en vigor publicada.

¿Qué está pasando realmente?

La propuesta reordena la lógica regulatoria colombiana en dos dimensiones simultáneas. Primero, consolida y corrige la norma existente: el proyecto reconoce explícitamente vacíos en la implementación de la Resolución 810, incluyendo inconsistencias en tablas nutricionales, ambigüedad en productos reconstituidos y falta de claridad para envases múltiples y surtidos. Segundo, y más relevante para la industria de empaques, introduce una categoría de advertencia autónoma basada en el nivel de procesamiento industrial, no en el perfil nutricional.

La definición operativa que propone el texto es precisa: un producto se clasifica como ultraprocesado cuando contiene al menos un ingrediente ultraprocesado o al menos un aditivo cosmético. Eso convierte la composición de la fórmula —no solo los niveles de nutrientes críticos— en un disparador de etiquetado frontal. El nuevo sello adopta una geometría distinta al octógono: un rectángulo con triángulo interior que incluye las palabras “ADVERTENCIA” y “ULTRAPROCESADO”. Esta diferenciación gráfica implica que los archivos de arte, las plantillas de especificación y los procesos de aprobación regulatoria deberán actualizarse de forma independiente para cada sello aplicable.

El alcance declarado del proyecto cubre todos los alimentos envasados para consumo humano —nacionales e importados— comercializados en Colombia, con exclusiones definidas: alimentos para propósitos médicos especiales, productos mínimamente procesados, alimentos a granel, productos artesanales y bebidas hidratantes para deportistas, entre otros.

¿Por qué importa para Compradores de Empaques?

Los cambios gráficos en etiquetado frontal son, en la práctica, eventos de rediseño de empaque. Cada modificación que altera la distribución del panel frontal —nuevos sellos, nuevas geometrías, nuevas zonas reservadas— activa revisiones de especificación, cambio de arte, aprobación de proveedor, pruebas de impresión y, potencialmente, actualización de herramental. Para categorías con alta rotación de SKUs o empaques de formato pequeño —snacks, condimentos, bebidas en presentaciones unitarias— la carga operativa se multiplica.

El microsello para áreas inferiores a 5 cm² es un elemento que los compradores de empaques en categorías de formatos pequeños deben escalar de inmediato a sus equipos de packaging engineering. Las decisiones sobre sustrato, técnica de impresión y legibilidad en áreas tan reducidas no son triviales: flexibles laminados, etiquetas sleeve y envases rígidos de pequeño formato tienen restricciones distintas de resolución y contraste que pueden requerir pruebas adicionales con proveedores.

La definición de ultraprocesado propuesta —activada por la presencia de al menos un aditivo cosmético como criterio suficiente— significa que el equipo de compras deberá coordinarse con R&D y calidad para mapear qué SKUs actuales calificarían bajo esa clasificación. Ese ejercicio no es una tarea de empaque solamente; tiene consecuencias directas sobre el diseño del panel frontal.

Perspectiva a futuro

Si el proyecto avanza sin modificaciones sustanciales, el mercado colombiano pasará de un sistema de advertencia unidimensional —basado en exceso de nutrientes— a uno bidimensional que combina composición y nivel de procesamiento. Eso amplía la superficie regulatoria que los compradores de empaques deben monitorear: ya no es suficiente controlar los umbrales de sodio o azúcares para activar sellos; hay que incorporar la clasificación de procesamiento como variable de diseño.

La presión sobre los plazos de implementación será real. Cambios de esta magnitud —especialmente cuando afectan el arte del empaque y requieren reaprobación regulatoria— suelen demandar entre seis y dieciocho meses desde la publicación de la norma definitiva, dependiendo de la complejidad del portafolio. Los compradores que abastecen categorías de alto volumen en Colombia deberán iniciar conversaciones con proveedores de impresión y con sus equipos de R&D antes de que el texto sea final. Esperar la publicación oficial reduce el margen de maniobra en negociación de lead times y en gestión de inventarios de empaque transitorio.

Movimientos de pares

La Cámara de Industria de Alimentos de la ANDI reaccionó públicamente antes de que el proyecto completara su consulta. La asociación señaló que la propuesta podría afectar la estabilidad de un sector compuesto por aproximadamente 51.200 empresas, de las cuales el 98,5% son micro y pequeñas. ANDI también cuestionó la solidez científica del criterio de ultraprocesamiento, argumentando que los nuevos sellos carecen de evidencia robusta que los respalde. Esta posición sugiere que la norma enfrentará resistencia técnica durante la consulta, lo cual podría traducirse en ajustes a la definición operativa o en plazos de implementación diferidos.

Lo que aún es incierto

  • Fecha de entrada en vigor: El proyecto está en consulta pública sin fecha de promulgación confirmada. Lo que resolvería esta incertidumbre es el cierre del período de consulta y la publicación en el Diario Oficial, que aún no ha ocurrido.

  • Definición final de ultraprocesado: La definición propuesta —activada por la presencia de al menos un aditivo cosmético— puede modificarse durante la consulta técnica. Hasta que el texto sea definitivo, no es posible mapear con precisión qué SKUs del portafolio quedarán afectados.

  • Plazos de transición diferenciados: La norma vigente incluyó períodos de implementación escalonados por tamaño de empresa. Si el nuevo proyecto replica ese esquema, las obligaciones de los grandes operadores y de las pymes no serán simultáneas — pero ese detalle aún no está confirmado en el texto disponible.

  • Tratamiento de empaques importados: El proyecto declara alcance sobre productos importados comercializados en Colombia, pero el mecanismo de verificación para empaques producidos fuera del país no está detallado en el borrador conocido.

Una pregunta para tu equipo

¿Tienen mapeado cuáles SKUs del portafolio colombiano activarían el nuevo sello de ultraprocesado bajo la definición propuesta —presencia de al menos un aditivo cosmético— y cuántos de esos productos tienen empaques con área frontal inferior a 5 cm² que requerirían microsello?


Fuentes

  • Consultorsalud — Etiquetado frontal en Colombia: proyecto de resolución propone derogar la Resolución 810 y añadir advertencia (Link)