Los anillos de cartón son un cambio menor de packaging secundario. El ReSimple es un programa de retorno, no una especificación técnica de envase

Las senales que se estan acumulando

La primera señal vino por el lado del aluminio. Según información publicada en junio de 2026 por eldesconcierto.cl, Cervecería LOA se convirtió en la primera cervecería en Chile en incorporar el sello Aluminium Stewardship Initiative (ASI) en sus latas, un estándar que certifica el origen ético y sostenible del metal. Para un comprador de empaques, esto no es solo un logro de relaciones públicas: es una señal de que la trazabilidad del aluminio empieza a importar aguas abajo del fabricante de latas.

La segunda señal llegó por el lado de los formatos. La misma fuente reporta que la industria cervecera ha eliminado los anillos plásticos de los six-packs, sustituyéndolos por cartón reciclable, y ha adoptado etiquetas biodegradables para reducir el impacto del envase secundario. Ninguno de estos cambios ocurre sin una orden de cambio de especificación, sin una nueva calificación de proveedor, y sin que alguien en compras renegocie materiales y volúmenes.

La tercera señal opera a escala corporativa. AB InBev —productora de Stella Artois, Becker y Báltica— reporta operar con 100% de energía eléctrica renovable y haber reducido su consumo de agua en 25%. Adicionalmente, utiliza el sistema ReSimple para cerrar el ciclo de envases. Cuando una empresa de ese tamaño integra un esquema de retorno en su operación chilena, los envases que compra deben ser compatibles con ese flujo desde el momento del diseño, no como adaptación posterior.

Kunstmann suma una cuarta señal: la cervecería valdiviana reciclará el 100% de sus residuos industriales —bagazo y levadura— para alimentación animal, y trata sus efluentes líquidos en un humedal artificial. La presión circular ya no se detiene en la planta: se traslada a los proveedores de empaques que compiten por estos contratos.

Por que nadie lo esta nombrando

El problema con este patrón es que cada señal parece puntual. LOA es una cervecería craft, dirán algunos. Los anillos de cartón son un cambio menor de packaging secundario. El ReSimple es un programa de retorno, no una especificación técnica de envase. Vistas por separado, ninguna de estas decisiones parece reconfigurar el mercado.

Lo que dificulta leer el patrón como patrón es que los cambios ocurren en distintos segmentos —craft, regional, multinacional— y en distintas categorías de empaque: primario (lata de aluminio con certificación ASI), secundario (sustitución de aro plástico) y sistema de retorno (ReSimple). La fragmentación entre categorías hace que ninguna área funcional vea el cuadro completo. El comprador de latas no habla con quien gestiona el empaque secundario, y ninguno de los dos tiene visibilidad sobre los requisitos de compatibilidad con sistemas de depósito.

Además, el sector sigue enmarcando estos movimientos como “sostenibilidad”, lo que los hace parecer iniciativas de marketing más que requerimientos de compra. La fuente citada reconoce explícitamente que la evolución de la cerveza sostenible “ha pasado de ser una estrategia de marketing a un enfoque integral de economía circular”. Esa transición ya ocurrió en producción. Aún no ha sido nombrada en los briefings de empaques.

Que pasa si el patron continua

Si el estándar ASI comienza a exigirse como requisito de contrato —no solo como diferenciador de marca— los compradores de latas de aluminio deberán auditar si sus proveedores actuales cuentan con esa certificación o tienen hoja de ruta para obtenerla. La certificación ASI implica criterios de gobernanza, trazabilidad y condiciones laborales en toda la cadena de custodia del metal. Un proveedor que hoy no la tenga podría quedar descalificado en procesos de licitación sin previo aviso.

En paralelo, la eliminación de los anillos plásticos abre una pregunta de sustitución de material y proveedor en packaging secundario. El cartón reciclable no es un swap directo en términos de MOQ, herramientas de corte o compatibilidad con líneas de empaque actuales. Si más cervecerías siguen el mismo camino —lo que el patrón sugiere— la demanda de soluciones de agrupado en cartón podría crecer y los tiempos de calificación de nuevos proveedores podrían comprimirse.

El sistema ReSimple introduce una restricción de diseño que hoy no está en la mayoría de los pliegos técnicos: los envases deben ser compatibles con los puntos de recepción del programa, lo que afecta dimensiones, materiales de etiqueta y resistencia del envase al ciclo de retorno. Si el esquema se expande —como ocurrió en mercados europeos donde los sistemas de depósito partieron voluntarios y terminaron obligatorios— los compradores que no anticipen estos requisitos de diseño quedarán fuera del ciclo de aprobación cuando el plazo se acorte.

Lo que puedes hacer antes de que sea obvio

El primer movimiento es mapear qué porcentaje de tu volumen actual de latas de aluminio proviene de proveedores con certificación ASI o con roadmap declarado. No es una auditoría compleja, pero muchos equipos no tienen esa información sistematizada. Tenerla ahora evita una búsqueda de emergencia si un cliente cervecero la exige como condición contractual.

El segundo movimiento es abrir una conversación con tus proveedores de empaque secundario sobre los costos reales de sustituir anillos plásticos por agrupado en cartón en tus categorías de mayor rotación. Entender el diferencial de costo, la inversión en tooling y el impacto en lead time antes de que el cambio sea obligatorio te da margen de negociación que no tendrás si lo abordas bajo presión.

El tercer movimiento, menos urgente pero más estratégico, es revisar si los envases que actualmente compras son técnicamente compatibles con sistemas de retorno como ReSimple. No se trata de rediseñar hoy, sino de saber qué cambiaría si ese requerimiento llegara a tu próxima renovación de contrato. La pregunta no es si el patrón llegará a tu categoría. Es cuándo, y si estarás listo para responder antes de que el plazo lo decida por ti.


Fuentes

  • Eldesconcierto — Reúso de aguas servidas y reciclaje de basura: los procesos que caracterizan la cerveza sostenible (Link)