Los tres vectores de crecimiento —RTD, foodservice y hogar— no compiten entre sí, sino que se desarrollan en paralelo con lógicas de compra distintas
Enfoque de decisión
El café frío dejó de ser un nicho estacional. Según datos citados por Nutresa en su análisis de mercado, el consumo global creció 300% en la última década y proyecta un crecimiento anual adicional del 8%. La National Coffee Association señala que entre consumidores de 18 a 24 años, las bebidas frías ya representan más del 50% de su consumo total de café. Para el comprador de empaques, la implicación es directa: los formatos deben responder a una demanda estructural, no a una moda pasajera.
El crecimiento no es uniforme. Se concentra en tres vectores: bebidas listas para consumir (RTD) en canal moderno, porciones individuales para servicio en foodservice, y soluciones flexibles de dosis única para preparación en el hogar. Cada vector exige especificaciones distintas de barrera, sellado, portabilidad y vida útil, lo que amplía el portafolio de decisiones que enfrenta el equipo de compras.
La presión sobre los empaques también viene del lado regulatorio y de sostenibilidad. Los compradores deben evaluar materiales reciclables o de menor huella sin sacrificar la integridad del producto en cadenas de frío que pueden extenderse días o semanas. Esta tensión entre función y sostenibilidad define gran parte de la agenda de negociación con proveedores en 2026.
Resumen en 90 segundos
Hoy, el mercado de café frío registra un crecimiento estructural que obliga a replantear los formatos de empaque en tres frentes simultáneos: RTD para canal moderno, porciones individuales para foodservice y soluciones flexibles para el hogar. Cada segmento impone requisitos distintos de barrera, sellado y vida útil, lo que complejiza la gestión de proveedores y la negociación de especificaciones. A esto se suma una presión creciente por materiales sostenibles que mantengan desempeño en cadenas de frío extendidas, sin paridad de costos aún confirmada frente a los laminados convencionales. Los compradores de empaques enfrentan un ciclo 2026 donde diversificar o consolidar la base de suministro puede ser tan estratégico como elegir el material correcto.
¿Qué está pasando realmente?
El café frío dejó de ser un fenómeno estacional para convertirse en una categoría con dinámica propia. El crecimiento del 300% en la última década refleja un cambio generacional en los hábitos de consumo: los jóvenes adultos ya no distinguen entre café caliente como estándar y frío como excepción. Esta paridad de estatus obliga a la industria de empaques a responder con soluciones que antes se consideraban secundarias.
Los tres vectores de crecimiento —RTD, foodservice y hogar— no compiten entre sí, sino que se desarrollan en paralelo con lógicas de compra distintas. El canal moderno prioriza volumen, estética de anaquel y hermeticidad para distribución masiva. El foodservice exige estandarización y facilidad operativa sin equipos adicionales. El hogar busca conveniencia y control de dosis. Ningún formato único cubre los tres.
La regulación agrega una capa de complejidad. Varios mercados de América Latina tienen en revisión normativas sobre plásticos de un solo uso que podrían afectar directamente los formatos RTD más comunes. Los compradores que no estén monitoreando estos cambios regulatorios corren el riesgo de quedar atrapados en contratos con materiales que pierdan viabilidad legal antes de su amortización.
¿Por qué importa para Compradores de Empaques?
La expansión del café frío no es solo una oportunidad comercial para los fabricantes de bebidas; es un reordenamiento de prioridades para quienes gestionan el suministro de empaques. Las implicaciones concretas son varias.
Primero, la diversificación de formatos aumenta la complejidad operativa. Gestionar simultáneamente latas de aluminio, pouches multilaminados y cápsulas de dosis única requiere capacidades de proveedor, logística y control de calidad que no siempre coexisten en una misma base de suministro.
Segundo, la sostenibilidad deja de ser opcional. Los compradores con clientes en canales modernos o con marcas de posicionamiento premium ya reciben presión explícita para documentar la huella de los materiales. Esto convierte la evaluación de materiales reciclables en una tarea técnica y comercial urgente, no en un ejercicio de imagen.
Tercero, la volatilidad del precio del aluminio mantiene en revisión los contratos de largo plazo para latas RTD. Quienes tengan contratos indexados a materias primas enfrentan incertidumbre de costos que puede alterar la rentabilidad de la categoría antes de que el mercado madure.
Perspectiva a futuro
El canal RTD seguirá siendo el de mayor volumen en el corto plazo, impulsado por la distribución masiva en tiendas de conveniencia y supermercados. Sin embargo, el segmento de mayor dinamismo proyectado es el de porciones individuales para foodservice, donde cadenas de cafeterías y restaurantes buscan estandarizar la experiencia de café frío sin depender de equipos especializados en cada punto de venta.
La innovación en empaques activos —aquellos que regulan temperatura o liberan aromas al abrirse— se encuentra bajo evaluación en varios fabricantes, aunque su adopción masiva no está confirmada para el ciclo 2026–2027. Los formatos de aluminio retornable y los pouches multilaminados con válvula de desgasificación son las apuestas más concretas que circulan en la industria.
Para el mediano plazo, la integración de códigos QR y trazabilidad digital en el empaque gana relevancia como diferenciador en mercados donde el consumidor exige transparencia sobre origen y proceso. Esta tendencia, ya visible en categorías premium, podría migrar hacia segmentos de precio medio conforme bajan los costos de implementación.
Lo que aún es incierto
- Velocidad de adopción de materiales sostenibles: No está confirmado en qué plazo los materiales reciclables alcanzarán paridad de costo y desempeño frente a los laminados convencionales en aplicaciones de frío.
- Regulación de empaques en mercados clave: Varios países de América Latina tienen normativas en revisión sobre plásticos de un solo uso aplicables a empaques RTD; el impacto concreto en especificaciones no está definido.
- Comportamiento del precio del aluminio: La volatilidad en materias primas mantiene en revisión los contratos de largo plazo para latas de aluminio, lo que afecta la planificación de costos de empaques RTD.
- Penetración real del café frío en mercados emergentes: Las proyecciones de crecimiento del 8% anual se basan en tendencias globales; su aplicabilidad a mercados específicos de la región requiere validación local.
- Adopción de empaques activos: Su viabilidad comercial a escala no está confirmada para el ciclo inmediato.
Una pregunta para tu equipo
¿Su portafolio actual de proveedores de empaques tiene capacidad para responder simultáneamente a las especificaciones de RTD, porción individual y flexible, o la estrategia de café frío exige diversificar o consolidar la base de suministro?
Fuentes
- Revistalabarra — Café frío: la ola que gana terreno en horeca y redefine el menú (Link)
