El punto pendiente es que la calidad y consistencia del flujo de material todavía depende de cooperativas con limitaciones operativas significativas
Enfoque de decision
En mayo de 2026, Braskem publicó un balance de sus iniciativas de circularidad en Brasil que combina volúmenes comerciales, datos de industria y casos de adopción de PCR en marcas de consumo. La noticia no es un anuncio regulatorio ni un cambio de precio, sino algo más operativo: la cadena de suministro de resina postconsumo en Brasil está siendo construida con inversión estructural, y los compradores de empaques con operaciones o proveedores en el país deben entender qué escala está alcanzando esa cadena y qué capacidades aún faltan.
Resumen en 90 segundos
En el cierre de la semana, el número de organizaciones de reciclaje en Brasil creció 69% entre 2019 y 2024 según el Instituto Caminhos Sustentáveis (ICS), y solo en 2024 el sector generó más de 2 mil millones de reales en actividad económica. Braskem comercializó aproximadamente 85 mil toneladas de resinas con contenido reciclado en 2024. El caso de Kimberly-Clark, que incorporó alrededor de 20% de resina postconsumo en empaques de cuidado personal, confirma que el PCR ya está entrando a la cadena de empaques flexibles en producción real. El punto pendiente es que la calidad y consistencia del flujo de material todavía depende de cooperativas con limitaciones operativas significativas.
Que esta pasando realmente?
Durante años, el discurso de PCR en Brasil tuvo más ambición que infraestructura. Lo que está cambiando es la inversión en la parte más débil del sistema: las cooperativas de reciclaje que separan y acondicionan el material antes de que llegue a ser resina utilizable.
El programa SER+ de Braskem benefició en 2025 a 679 recicladores en 23 cooperativas, con más de un millón de reales invertidos en infraestructura, capacitación y mejoras operativas, generando más de 3.868 toneladas de plástico separado. Esa escala es modesta en términos absolutos — Brasil recuperó más de 41 mil toneladas de residuos plásticos en 2025 a través de sus iniciativas combinadas — pero el punto estratégico es la dirección: el dinero está entrando al eslabón de separación, que históricamente ha sido el cuello de botella.
El plástico representa el 55% de los ingresos de las cooperativas según el ICS, lo que significa que estas organizaciones tienen un incentivo económico real para mejorar la calidad del material separado. Las cooperativas afiliadas al programa ya realizan separación especializada de más de 30 tipos de materiales — nivel de granularidad relevante para compradores que necesitan resinas con especificaciones precisas, no simplemente “plástico reciclado”.
El ecosistema Wenew de Braskem articula la pieza comercial: reciclaje mecánico, desarrollo de resinas PCR, mejora de reciclabilidad en el diseño de empaques y comercialización. En paralelo, Cazoolo opera como laboratorio de diseño circular para co-crear empaques reciclables desde su origen, cerrando el ciclo desde la especificación técnica hasta el flujo de recuperación.
Por que importa para Compradores de Empaques
Para un comprador que opera o abastece empaques flexibles en Brasil, este desarrollo tiene tres implicaciones directas.
Primero, la disponibilidad de PCR local para empaques flexibles ya no es solo una aspiración. El caso de Kimberly-Clark con ~20% de PCR en producción activa prueba que la escala técnica existe, y modifica la conversación interna: el argumento de que “no hay suficiente PCR de calidad en Brasil” tiene ahora un contraejemplo documentado en flexibles por una marca de consumo masivo.
Segundo, el modelo de abastecimiento de PCR en Brasil es actualmente más concentrado que diverso. Braskem es el actor que está construyendo la cadena — como proveedor de resinas recicladas y como habilitador de la infraestructura de cooperativas. Un comprador que necesite volúmenes crecientes de PCR en los próximos años debería evaluar si está entrando a una relación con un proveedor de posición dominante en ese segmento, y qué opciones alternativas existen o están en desarrollo.
Tercero, el diseño del empaque ya no es independiente de la cadena de recuperación. La complejidad de ciertos empaques — multicapa, multimaterial, barreras compuestas — aumenta el rechazo en cooperativas y reduce la pureza del flujo de reciclado disponible. Decisiones de especificación que se toman hoy en I+D impactan directamente la reciclabilidad del material y, en consecuencia, la oferta futura de PCR de calidad. Este es el argumento operativo para involucrar a los equipos de packaging engineering en conversaciones de circularidad más temprano en el proceso de desarrollo de producto.
Perspectiva a futuro
Hay tres frentes que vale la pena monitorear en los próximos doce meses.
El primero es el avance regulatorio en logística inversa. El debate sobre responsabilidad compartida entre industria, marcas, consumidores y autoridades está en curso en Brasil. Si ese marco se formaliza con obligaciones de contenido reciclado o metas de recuperación, el PCR pasará de ser diferenciador voluntario a requerimiento de cumplimiento.
El segundo es la trayectoria de volumen de Braskem. La comercialización de 85 mil toneladas de resinas con contenido reciclado en 2024 es un número relevante en el contexto de esa cadena, pero aún pequeño frente al volumen total de resinas consumido en empaques. Si la curva de crecimiento continúa, la pregunta es cuándo ese volumen es suficiente para que compradores medianos — no solo marcas grandes — puedan contratar PCR con confiabilidad de supply.
El tercero es la escalabilidad de Wenew como plataforma comercial. El reciclaje químico como complemento del mecánico podría ampliar los flujos de material, especialmente para plásticos que hoy terminan como rechazo en cooperativas. Ese desarrollo tecnológico está indicado en la estrategia de Braskem, pero sus plazos comerciales no están confirmados en la información disponible.
Lo que aun es incierto
Los datos publicados provienen principalmente de comunicaciones institucionales de Braskem y del Anuario del ICS. No hay en la información disponible un desglose independiente de las tasas de rechazo por tipo de empaque, ni una curva de precios de PCR local que permita comparar el costo de abastecimiento doméstico versus importado. Tampoco está confirmado en qué medida la escala actual de las cooperativas puede responder a demanda incremental de compradores adicionales sin degradar la calidad del flujo de material.
La adopción de prácticas de economía circular por 6 de cada 10 empresas manufactureras — según la CNI — incluye reciclaje como categoría amplia y no se desagrega por sector ni por nivel de integración de PCR en cadenas de empaques específicas. El número habla de adopción general, no de madurez de la cadena de suministro de resina reciclada para empaques de consumo.
Una pregunta para tu equipo
¿Qué porcentaje del PCR que su hoja de ruta de sostenibilidad requiere para los próximos dos años necesita ser abastecido localmente en Brasil — y ya tiene identificado un proveedor con capacidad verificada y especificaciones compatibles con sus sustratos actuales?
Fuentes
- Braskem — La integración entre industria, marcas y cooperativas impulsa el reciclaje de plástico en Brasil (Link)
