El 18 de noviembre de 2025, la empresa arrocera colombiana Arroz Zulia comenzó a distribuir su producto insignia en bolsas fabricadas parcialmente con piedra pulverizada, un hito logrado en colaboración con la empresa estadounidense de materiales OKEANOS y el convertidor local Plasmar para reducir el uso de plástico y disminuir emisiones de carbono, según Caracol Radio.

El lanzamiento posiciona a la marca de 55 años de antigüedad —propiedad de la cooperativa Coagronorte, con sede en Norte de Santander— como el ejemplo más visible de cómo los alimentos básicos tradicionales pueden adoptar empaques de bajo impacto sin comprometer la vida útil en estantería ni la seguridad alimentaria. También ofrece a reguladores y competidores un modelo tangible en momentos en que gobiernos latinoamericanos debaten normas más estrictas sobre plásticos de un solo uso.

La nueva bolsa de Arroz Zulia reemplaza una porción de resina a base de petróleo con carbonato de calcio extraído de canteras en Guarne, Antioquia. Ingenieros de OKEANOS desarrollaron una masterbatch propietaria que dispersa el mineral de manera uniforme en el polímero, mientras Plasmar adaptó sus líneas de extrusión para que la película híbrida funcionara en máquinas convencionales de llenado y sellado. Los socios aseguran que el resultado es una bolsa que se siente y luce como plástico convencional, pero contiene hasta 50 por ciento menos material fósil, una transformación que reduce las emisiones directas de CO₂ durante la fabricación y disposición final, según reporta Caracol Radio.

Desarrollo y alianza estratégica

La planificación del cambio comenzó hace dos años cuando el equipo de sostenibilidad de Coagronorte contactó a OKEANOS, cuya plataforma de carbonato de calcio había sido probada en bandejas para mariscos y sobres de condimentos en el extranjero. En Colombia, sin embargo, el arroz domina las despensas de los hogares, lo que convirtió la categoría en un “caso de prueba” ideal para la tecnología. Para mediados de 2025, las tres empresas habían creado muestras de laboratorio lo suficientemente resistentes para soportar perforaciones causadas por granos de arroz y flexibles para llenadoras de alta velocidad en la planta de Cúcuta de Coagronorte.

Una vez finalizada la fórmula, Plasmar modificó sus temperaturas de extrusión y diseño del tornillo para acomodar un compuesto más pesado. Los operarios notaron que agregar piedra redujo la energía general necesaria para calentar la resina, un beneficio inesperado que redujo aún más la huella de carbono del empaque. “Obtienes un doble beneficio: menos plástico y menor consumo de energía”, comentó un ingeniero del proyecto a Caracol, destacando cómo ajustes incrementales en fábrica pueden generar ganancias ambientales desproporcionadas.

Cómo funciona el material

El carbonato de calcio, el mismo compuesto que se encuentra en la piedra caliza y las conchas, se muele a escala micrométrica y se encapsula en una delgada vaina de polímero. Cuando los pellets entran en la extrusora, se adhieren al polietileno convencional para formar una película continua. Dado que el mineral no absorbe humedad ni aromas de alimentos, el empaque resultante preserva el aroma distintivo de Arroz Zulia mientras bloquea la luz ultravioleta que puede degradar los granos durante el transporte a través de las regiones tropicales de Colombia. Después del uso, la bolsa puede ingresar a los sistemas de reciclaje existentes; su menor contenido de plástico significa menos material combustible que termina en rellenos sanitarios si la bolsa se desecha.

Desafíos ambientales

La iniciativa surge en medio de un creciente escrutinio de los residuos de empaque en Colombia. El Ministerio de Ambiente estima que solo el 15 por ciento del plástico se recicla a nivel nacional, y las bolsas de arroz —a menudo laminadas con tintas— rara vez se recolectan. La película a base de piedra de Arroz Zulia, por el contrario, reduce drásticamente la demanda de resina virgen y emite menos gases de efecto invernadero durante la producción. Aunque Coagronorte no ha publicado una evaluación completa del ciclo de vida, Caracol señala que la empresa espera “reducciones de dos dígitos en porcentaje” de CO₂ en comparación con su antigua bolsa de polietileno monocapa.

Observadores de la industria señalan que el proyecto ilustra cómo marcas medianas de alimentos pueden adelantarse a rivales más grandes en sostenibilidad. “Hemos visto que gigantes de cerveza y refrescos prometen reducir plástico, pero el progreso es lento. Esta cooperativa arrocera pasó del concepto al estante en menos de 24 meses”, comentó un consultor de empaques con sede en Bogotá a Caracol. Al demostrar que un producto de consumo masivo puede transitar rápidamente, Arroz Zulia puede impulsar otros productos básicos —frijoles, azúcar, harina— a reconsiderar sus formatos.

Legado de marca y respuesta del consumidor

Fundada en 1970, Arroz Zulia consolidó su reputación al abastecer arrozales de pequeños agricultores a lo largo del río Catatumbo. Mantener ese enfoque comunitario mientras se abraza el diseño ecológico refuerza la promesa de la marca de “calidad con conciencia”, afirmó la jefa de marketing de Coagronorte durante el acto de presentación en Cúcuta. La retroalimentación inicial en redes sociales sugiere que los compradores acogen el cambio; las fotos de la bolsa moteada con tonalidades de piedra generaron miles de “me gusta” en cuestión de horas, acompañadas de preguntas sobre instrucciones de reciclaje.

Los minoristas también mostraron receptividad. La cadena de supermercados Éxito destinó espacio en estantes de alta visibilidad para la nueva presentación, apostando a que los sellos de sostenibilidad aumentarán las ventas sin incremento de precio. Coagronorte confirmó que los costos de producción son “marginalmente superiores” pero serán absorbidos dentro de los márgenes existentes, un factor crucial para la lealtad a la categoría en mercados sensibles al precio.

Escalamiento de la fabricación

Para satisfacer la demanda, Plasmar opera dos líneas de extrusión dedicadas a la película híbrida, cada una con capacidad de producir 600 kilogramos por hora. El convertidor planea duplicar la capacidad en 2026 conforme otros clientes de alimentos muestren interés. “El cambio de herramientas fue directo; el carbonato de calcio se comporta como un relleno neutro, así que el desgaste en tornillos y troqueles es mínimo”, observó el gerente de planta de Plasmar, añadiendo que los equipos de mantenimiento no reportaron aumentos en tiempos de parada.

OKEANOS, mientras tanto, explora el abastecimiento local de carbonato de calcio en lugar de importar grados purificados, un movimiento que podría acortar cadenas de suministro y reducir aún más las emisiones. Las abundantes reservas de piedra caliza de Colombia hacen factible el escalamiento doméstico, y se encuentran en conversaciones preliminares con minas en Boyacá.

Paisaje regulatorio

El debut del empaque coincide con un proyecto de ley en el Senado que impondría sobrecargos a los plásticos de un solo uso a partir de 2027. Al reducir preventivamente el contenido de resina virgen, Arroz Zulia podría evitar futuras tasas y posicionarse como proveedor conforme para programas de alimentos del sector público. Las organizaciones ambientales han aplaudido el paso pero han advertido que el impacto final depende de la gestión al final de la vida útil. “Incorporar rellenos minerales es útil, pero los sistemas de recolección aún deben mejorar”, escribió en un comunicado la Fundación Humedales, con sede en Bogotá, analizando el reporte de Caracol.

Implicaciones más amplias

Para el sector agroalimentario colombiano, la iniciativa subraya cómo las estructuras cooperativas —frecuentemente percibidas como más lentas que las multinacionales— pueden aprovechar alianzas para innovar más que jugadores mayores. Al apalancar la investigación y desarrollo de OKEANOS y la agilidad operativa de Plasmar, Coagronorte cerró la brecha entre la ciencia de laboratorio y la producción masiva, demostrando que los empaques alineados con el clima no tienen que permanecer en nichos.

Si la adopción se propaga, el efecto acumulativo en la demanda de plástico podría ser significativo. El arroz representa aproximadamente 1 millón de toneladas de consumo anual en Colombia; incluso una reducción del 30 por ciento en resina virgen en ese volumen eliminaría miles de toneladas de plástico de la circulación. Aunque esas cifras son hipotéticas, sugieren el potencial inherente en los alimentos de consumo diario.

El movimiento también redefine expectativas del consumidor. Los compradores cada vez asocian más la calidad del producto con la ciudadanía corporativa, y los datos de ventas iniciales dirán si ese sentimiento se traduce en compras repetidas. Si Arroz Zulia gana participación de mercado, puede amplificar la presión sobre rivales para que igualen o superen sus credenciales ambientales, desencadenando una espiral competitiva que beneficia los objetivos de reducción de residuos.

Mirando hacia adelante, expertos predicen que las películas enriquecidas con minerales podrían servir como tecnología puente hasta que soluciones completamente compostables o de material único se consoliden. El caso de Arroz Zulia ofrece así una lección pragmática: las mejoras parciales, implementadas hoy, pueden entregar ganancias medibles mientras innovaciones más radicales se desarrollan.

Qué viene después

Coagronorte planea monitorear el desempeño de las bolsas a través de los variados climas de Colombia —puertos caribes húmedos, mercados andinos de alta altitud y la frontera amazónica— para validar propiedades de barrera y evaluar la reciclabilidad en el mundo real. Los hallazgos informarán una segunda generación de bolsas prevista para 2027, potencialmente con mayor contenido de piedra o polímeros a base de materiales biológicos derivados de la yuca.

Independientemente de los ajustes técnicos venideros, el lanzamiento de 2025 ya ha alterado la conversación. Al literalmente poner “un pedazo de las montañas de Colombia” en cada bolsa de arroz, Arroz Zulia ha fusionado la identidad regional con la administración ambiental, una narrativa atractiva en un país orgulloso de su abundancia natural pero que lucha con su huella ecológica.

Fuentes

  • https://caracol.com.co/2025/11/18/conozca-el-nuevo-empaque-innovador-de-arroz-zulia-esta-hecho-de-piedra/